El quinto galáctico

Nadie apostaba más por su carrera. Las lesiones se lo fueron comiendo, lo opacaron, le cobraron cada momento de gloria. Físicamente se le comenzaron a notar los años, y emocionalmente tuvo que madurar

Nadie apostaba más por su carrera. Las lesiones se lo fueron comiendo, lo opacaron, le cobraron cada momento de gloria. Físicamente se le comenzaron a notar los años, y emocionalmente tuvo que madurar muy rápido. Su club acaba de descender y mientras buscaba acomodo en algún equipo mediano de la Premier League, recibió una sorpresiva llamada telefónica en la que lo invitaban a desayunar al día siguiente. Imposible negarse. De manera inusual, durante un desayuno, Sir Alex Ferguson fue directo y le dijo a Michael Owen que lo quería en su equipo. El jugador no dudó ni un segundo, y así como sucediera en el 2004 en una transacción relámpago cuando se convirtió en jugador del Real Madrid, en 48 horas hizo las pruebas médicas, y en los próximos días será presentado con el Campeón de la Premier en lo que será recordado para algunos como un capricho de Ferguson, y para otros, como el fichaje más bizarro del verano 2009. Por lo visto hay gente en el futbol que sí tiene memoria. Ya pasaron más de 10 años del Mundial de Francia cuando ese chamaco de 18 años, el más joven de la Copa, asombró al mundo entero con su habilidad, atrevimiento, picardía y goles, que le otorgaron el apodo de “chico maravilla”, al que aún se aferra. A pesar de que la carrera de Owen ha estado plagada de lesiones, Ferguson tiene fe en que puede resurgir. Y hay que creerle porque este hombre tiene buen ojo, y años atrás ha apostado por jugadores como Cantona quién terminó convirtiéndose en leyenda de Old Trafford. Habrá que esperar para ver si Owen podrá recuperar su mejor forma. Si se adaptará con Rooney y compañía; y lo más importante, si la afición lo recibe bien ya que en la historia,  son contados los jugadores del Liverpool que han pasado al Manchester.

Newsletter MT
Suscríbete a nuestro boletín de noticias deportivas.
No te pierdas