Salida triunfal

Ayer por la noche, mientras daba la vuelta al Estadio Azul para hacer un enlace, lo único que encontré fue revendedores. Había por lo menos dos por puerta.

Ayer por la noche, mientras daba la vuelta al Estadio Azul para hacer un enlace, lo único que encontré fue revendedores. Había por lo menos dos por puerta y, aunque no ubico bien los lugares en las tribunas del Azul, lo que ofrecían no bajaba de dos mil pesos. Me quedé pensando si sería capaz de pagar eso por ver una Final de las dos que existen año con año en el futbol mexicano. No lo haría pero quizá porque no soy precisamente aficionada del Cruz Azul. Hace un año y medio fue la primera y última vez que escribí algo del Cruz Azul aquí en Medio Tiempo. Recuerdo que fue bajo una ola de inspiración porque ese equipo que iba a jugar la Final con Santos no tenía figuras, ni el portero más caro,  ni campeón de goleo, ni revelaciones como Orozco quién todavía se mantenía como promesa. Tenían futbol pero el corazón de ese equipo era su gente. Hoy otra vez La Máquina tiene figuras, pero por lo visto no son suficientes para ganar un campeonato. Aunque Monterrey parece en ocasiones seco, tiene lo que al Cruz Azul le falta. Espíritu. Ése que se apoderó de ellos tras la partida de de Nigris. Mañana será una Final distinta y contrastante. Por un lado, los aficionados taurinos que llegarán con sus choferes, y vestidos elegantes, con sombreros, mascada y puro a la Plaza; y por el otro, a sólo unos metros de ahí, decenas de peseros y vagones del metro estarán descargando tumultos. Con ropa cómoda, banderas, trompetas, y solamente con dos camisetas. El ruedo y la cancha de la Ciudad de los Deportes serán cómplices de grandes faenas y jugadas. Los oles se mezclarán con gritos de gol, y mientras de un lado Ortega, Martínez o "El Fandi" buscarán salir en hombros, del otro, más de 11 jugadores darán la vuelta Olímpica.

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