Mi balance de Vergara

Siete años al frente de Chivas. Y la pregunta lógica ¿Ha sido más lo bueno o lo malo?

Siete años al frente de Chivas.  Y la pregunta lógica ¿Ha sido más lo bueno o lo malo?

Por mi parte no tendrás que esperar y leer toda la columna para saber que pienso que la balanza se inclina más hacia lo positivo, con todo y que muchas veces a través de mis frecuentes críticas se piense todo lo contrario.   Jorge Vergara efectivamente se ha convertido en un personaje mediático de nuestro futbol. Sin duda una de los 10 rostros más reconocidos del ambiente (por encima incluso de jugadores o entrenadores), pero partamos del hecho que el equipo que compró no es cualquiera, pues se trata del más popular y querido (actualmente también por algunos odiado) de este país.

Y claro que llegar prometiendo ser “el mejor en todo” sonó a fanfarronada, pero esa fue su carta de presentación.

Publicar desplegados contra sus rivales tampoco era común, tener un avión propio, andar sin calcetines, apostar a diestra y siniestra, pedir a sus jugadores trabajar 8 horas desquitando el sueldo en presentaciones, fiestas y eventos públicos tampoco era lo mas normal. A todo nos fuimos acostumbrando.   Pero luego vino lo grave…

Mas allá de la “folklórica” personalidad, las decisiones comenzaron a meterse al terreno de juego y dio inicio el desfile de técnicos a diestra y siniestra. Y no se diga el paso efímero de sus “hombres de confianza” (Ivar Sisniega, Juan José Frangie, Pedro Sáez y algunos otros) víctimas también de la inestabilidad y los caprichos del jefe.   Pero como más de una vez los relevos de técnico calificados como “viscerales” por los medios le terminaron dando la razón y funcionaron, su peso directivo creció a niveles federativos al grado que todos sabemos su voz influyó para traer a Sven-Göran Eriksson como relevo de Hugo suponiendo que la “globalización” que tanto ha buscado en su club le venía bien a nuestra Selección y ya todos sabemos la historia y lo huérfano que dejó en la derrota a su famoso recomendado.   De su filosofía famosa ¿Qué decimos? ¿Alguien la entiende si es que de verdad existe o está plasmada en un documento?   Hasta aquí parece que sólo he descrito cosas malas, pero ¿he mentido en algo?   Vayamos a lo bueno…

Definitivamente las Chivas estaban dormidas, navegaban en la mediocridad y no pintaban como equipo protagónico ni dentro ni fuera de la cancha.   Con él las cosas cambiaron, la marca se revaluó, el equipo despertó y la pasión volvió.   Seguramente sus aficionados quisieran más Finales y más títulos y tienen toda la razón, pero es un hecho que por refuerzos e inversión no se ha escatimado. Aunque obviamente al no tener rumbo definido a donde quiere ir los “palos a la piñata” cuando se trata de comprar y contratar directivos, técnicos y jugadores sean muchas veces equivocados.   Pero hay que reconocer que el Guadalajara también creció hacía un mercado olvidado, el de los paisanos en Estados Unidos y la aparición de Chivas USA ha sido un logro que hay que colgarle al dueño, igual que de la misma forma reclamarle por aquel famoso proyecto “casi hecho” en China que luego nunca cuajó.   El nuevo estadio ha tardado mucho más de lo esperado, pero estará y se lo pongo como “punto bueno”.

Y finalmente sobre su famoso “Consejo Directivo” ¿Para qué hacernos tontos y suponer que sirve de algo? Queda claro que donde manda capitán no gobierna marinero y en ese club desde que él llegó “para bien o para mal” se hace lo que él (y ahora su señora) digan.   En este último renglón, tampoco estábamos acostumbrados a enterarnos de la vida social de nuestros directivos y Jorge se encargó de hacer ruido con su noviazgo, su peculiar boda en la India, sus ostentosos viajes, su roce con el “jet set” y ha permitido que su mujer aparezca en el ámbito futbolístico hablando y opinando dando pie a que hoy en día se haga mención a ellos como “la pareja” que toma las decisiones en el club.

Pero a él todo parece gustarle mientras no pase inadvertido.

De manera que si a mi particularmente me preguntan ¡Yo apruebo a Vergara!   Obviamente no lo pondría JAMÁS como el prototipo del directivo ideal pero estos personajes “pintorescos” sin ser indispensables en nuestro futbol tampoco le hacen daño (si se les pone límites) y en cambio nos dan pie a quienes tenemos que escribir siete columnas a la semana a que los temas nunca nos falten.

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