El caso 'Octavio Muciño'

A propósito de lo sucedido a Salvador Cabañas escucho que se hace mucha referencia a lo acontecido con Octavio Muciño hace casi cuatro décadas.

A propósito de lo sucedido a Salvador Cabañas escucho que se hace mucha referencia a lo acontecido con Octavio Muciño hace casi cuatro décadas. Y sabiendo que hay muchos lectores de Medio Tiempo que no saben exactamente lo que pasó y tendrán la inquietud, me permito relatarles aquel dramático episodio que lamentablemente tuvo fatal desenlace. El famoso "Centavo" era un delantero mexicano carismático y goleador que atravesaba su mejor momento y que luego de nacer en las Fuerzas Básicas de Cruz Azul, logrando con ellos dos títulos de liga, se había convertido en la contratación del año cuando pasó al Guadalajara. De tal manera que si la gente ya lo admiraba, pues también eran indiscutibles sus llamados a la Selección Nacional, donde alternaba la titularidad con Enrique Borja, su llegada a Chivas lo elevó al grado de ídolo de multitudes y nadie podía dudar que en aquel junio de 1974 todo en la vida parecía sonreírle. Pero una noche llegó la tragedia. Como muchas otras veces, Octavio llegó con sus amigos Eduardo Navarro, Gustavo Ochoa y Jesús Prado, acompañados todos por su pareja para cenar en el "Carlos O' Willys", que en aquel entonces era el lugar de moda de la perla tapatía. En algún momento un vecino de mesa, a quien se supone ya conocía de nombre Jaime Muldoon Barreto le dijo algo que no le gustó a Muciño y se hicieron de palabras. Entonces, la discusión subió de tono y llegaron a las manos dentro del lugar, por lo que fueron separados y Muldoon fue obligado a retirarse. Pero el joven millonario se quedó afuera y lejos de enfriar los ánimos decidió sacar de su auto una pistola para ajustar cuentas. Se dice que cuando Octavio y su grupo pagaron la cuenta y salieron a la calle se llevaron la sorpresa al ver que Jaime estaba esperando recargado en un Galaxy de color rojo. Muciño no quiso desgastarse más en riñas y cuentan que se acercó al "junior" con la idea de hacer las paces y terminar la bronca, pero nunca espero que sería recibido con 3 balazos (uno a la cabeza, otro en el tórax y el último en un hombro) por lo que prácticamente no tuvo siquiera tiempo de reaccionar. Los amigos del futbolista intentaron detener a Muldoon e incluso uno de ellos se tomó con fuerza de una puerta del auto que rápidamente abordo el millonario pero sólo fue arrastrado unos metros y cayo mientras algún vigilante del restaurante intentó disparar a las llantas sin tener suerte. Octavio Muciño sangraba en el piso, perdió el conocimiento de forma instantánea y a los pocos minutos una ambulancia llegó al lugar de los hechos. Todo Guadalajara (y el país entero) amaneció aquel 1 de junio con la noticia de que su gran ídolo estaba grave y cualquier cosa podía pasar. Igual que en el caso de Salvador Cabañas, comenzaron las versiones de cómo habían sido las cosas, presentación de testigos, búsqueda del agresor, reconstrucción de los hechos y simultáneamente las manifestaciones de preocupación y cariño de miles y miles de aficionados. Se trataba del goleador de las Chivas. Y mientras solidariamente el medio futbolístico se unía, las investigaciones se entorpecían pues quedaba claro que las influencias del "niño bien" impedían que su localización se produjera. De hecho nunca lo atraparon y en una versión que resultó "secreto a voces" se dijo que horas después del atentado el joven había salido a Europa para esconderse e impedir su captura. Octavio no pudo librar la muerte y el 3 de junio los médicos anunciaron a la prensa que pese a los esfuerzos el "Centavo" había fallecido. Miles y miles de seguidores esperaron el cuerpo de Muciño en la Ciudad Cooperativa de Jasso Hidalgo (hoy Cruz Azul), donde la familia del goleador lloraba desconsolada y recibía condolencias al por mayor. Pocas veces fue tanta gente partícipe de un sepelio como el que recibió la estrella futbolística de aquella época. De hecho han pasado ya 36 años y la muerte del ídolo sigue siendo una referencia cuando se trata de enumerar tragedias relacionadas con el futbol mexicano. Descanse en paz Octavio Muciño, víctima de una agresión que por cierto, quedó impune.

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