Braulio Luna

¡Qué bien jugó ante Bolivia y más gusto saber que repite en la convocatoria!

¡Qué bien jugó ante Bolivia y más gusto saber que repite en la convocatoria! Y atención que antes de que me vengan las críticas sé perfectamente que el rival del miércoles no exigió mucho (por no decir que absolutamente nada) al equipo mexicano, pero de eso no tienen culpa los jugadores que levantan la mano para que Aguirre los lleve a Sudáfrica y Braulio es uno de esos. Hoy se trata de un veterano de 35 años, pero yo lo conocí desde que era niño jugando con los "pumitas". Hijo de una familia muy numerosa, era un chavito que conducía el balón, no lo soltaba, se quitaba rivales, tiraba a gol y casi siempre ganaba sus partidos convertido en el héroe del equipo. Melenudo, "galanzón", aparentemente serio, tal vez sangrón con los que no eran sus cuates, se sabía talentoso en la cancha y cuando hubo que meterle duro al futbol lo hizo pues entendió que de esto podría vivir si se aplicaba. En 1994 debutó con los Pumas y de inmediato fue calificado como "gran revelación", el clásico jugador que levanta esperanzas y se convertía en interesante promesa a seguir. Sin embargo, no le tocó precisamente el mejor equipo universitario del momento y muchas veces sus goles de tiros largos o "balón parado" le permitieron cotizarse y recibir sus primeras convocatorias a la Selección. Tuvo por ahí unos Juegos Panamericanos en los que incluso pretendieron cambiarlo de posición (a defensa central) pero afortunadamente las aguas volvieron a su cauce y Braulio siguió jugando como enganche y por izquierda. Fue Manuel Lapuente el hombre que en ese momento resultó clave para su carrera. Lo recomendó en América (donde jugó cuatro años) lo llevó al Mundial de Francia y de alguna manera le dio la proyección que necesitaba para despegar. No sé si ese despegue incluyó también el de los famosos "pies de la tierra" pero me dicen que Braulio se distrajo, se dedicó a la vida social, la farándula, los compromisos, las tentaciones y todo aquello que nunca empata con quien quiere seguir rindiendo igual. Nada grave en su caso. Pero eso y una indisciplina le costaron una vez ir castigado a San Luis Potosí (filial de América) y luego pasar a Necaxa, jugar en Veracruz y terminar precisamente con los potosinos. Pese a todo ello su "sociedad futbolística" con Cuauhtémoc se hizo patente primero en América y luego con los jarochos. Hace siete años La Volpe lo llamó al iniciar su proceso y una tontería o "malentendido" le costó no volver al Tri. Según me dijo el propio Braulio al medio tiempo de un amistoso salió a la banca con un celular que sonó justo cuando volteó Ricardo y se hizo todo un escándalo que le costó la salida del Tri y su ausencia en un Mundial. Pero hoy a menos de cuatro meses de otra Copa del Mundo vuelvo a ver a Luna enchufado, metido en lo suyo, obsesionado con ir a Sudáfrica y jugando con las ganas de un novato. No debe ser fácil para quien tuvo los reflectores tanto tiempo resignarse a jugar en un equipo mediano que sufre cada semana con los resultados, presiones y constante incertidumbre, mientras simultáneamente aspira a estar en el máximo evento para un futbolista. Braulio está a menos de dos meses de conocer si aparece o no en la famosa lista definitiva, pero su caso es digno de considerar.

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