Pachuca enseña a ganar

Obviamente también ha perdido finales. Pero la mayoría de las veces sus jugadores tienen el hábito de ganarlas.

Obviamente también ha perdido finales. Pero la mayoría de las veces sus jugadores tienen el hábito de ganarlas. ¿Cómo se le hace y cuál será la receta para confiar que tarde o temprano el partido más importante de una serie terminará a su favor?... ¡Ahí está el secreto del éxito! El caso es que así como en los últimos días se ha desatado la cacería cruzazulina para encontrarle "porqués" a las derrotas cementeras en los juegos finales, también hay que subrayar que el equipo que les ganó tiene una "estrella" especial para salir adelante en esos partidos importantes y que a final de cuentas son los que pasan a la historia. Curiosamente la noche anterior a este último juego tuve la oportunidad de entrevistar en a Miguel Calero y Damián Álvarez y lo primero que se me ocurrió preguntar fue: ¿Habiendo jugado tantas en tan pocos años con este club, todavía se ponen nerviosos la noche previa a otra Final? y la respuesta inmediata fue ¡Claro que sí! Y ésa por muy obvia que parezca sería la primera "pista"... jamás ganan un partido antes de jugarlo. Según el famoso libro "El Secreto" las cosas hay que desearlas, soñarlas e imaginarlas para que sucedan y seguramente por ahí va la segunda respuesta. Los Tuzos y sus aficionados no terminan los juegos en 90 minutos sino hasta que acaban... ¿Qué quiere decir? Pues simplemente que muchos partidos definitivos los han resulto en el último suspiro del encuentro, en la última jugada y en el último tiro a la puerta. Igual que las escenas históricas de esos basquetbolistas que mandan un balón a la canasta y mientras vuela en el aire el cronómetro está a punto de llegar a ceros. Pachuca hace sufrir (y supongo que también sufren ellos) porque seguramente sus rivales si piensan que el juego ya acabo pero ellos no. No menos importante sería revisar el entorno que tienen sus jugadores… La institución donde trabajan está llena de compromisos cumplidos en donde cada quien hace su parte y trata de hacerla bien. El vigilante de la entrada, el cocinero, la señora de la limpieza, el contador, la secretaria, el Presidente, los mensajeros, etc., provocan que el futbolista entienda que muchas cosas dependen finalmente de él, su equipo y los resultados. El sentimiento de pertenencia a la organización sería otro tema que seguramente pasa por la cabeza de los jugadores cuando entran al campo. No sólo juegan por ellos... están representando a muchos que defienden el mismo escudo desde diversas trincheras. Porque si nos vamos al terreno futbolístico no dudo que hay hombres igual o más capaces en otros clubes pero en Pachuca es notorio que pueden entran unos y salir otros y todos terminan comprometidos con los mismos valores. No sé si todas estas especulaciones con las que intentaría explicar lo que pasa en ese club sean ciertas o estén muy alejadas de la realidad, pero es un hecho que no se ganan tantas cosas tantas veces por casualidad. ¿Y tú le encuentras otra explicación?

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