La dignidad de Lebrija

Todos sabíamos que esa relación no duraría.

Todos sabíamos que esa relación no duraría. Era obvio que la combinación Lebrija-Vergara no tenía mucho futuro si tomamos en cuenta los antecedentes de ambos. Lo raro no fue que terminarán, sino que iniciaran esa idea de trabajar juntos cuando ya conocemos la manera autoritaria de uno al decidir y la poca mecha del otro para acatar si no está de acuerdo. Hoy a 7 meses de aquella curiosa presentación en la que vimos a Rafael enfundándose una playera rojiblanca (por cierto muy apretada) se queda simplemente en el libro de las anécdotas del... “en el futbol mexicano todo puede pasar” Lebrija fue muy claro en su salida “...pensamos diferente y lo sabía, pero de eso a que yo vaya a doblar las manos y decirle siempre  a sus ordenes mi general, eso yo no” y es congruente con la imagen que siempre hemos tenido de él. Cada uno tiene su propia manera de ver al futbolista y mientras para “Jorge y Angélica” se trata de trabajadores de una fábrica que deben someterse a lo que diga el patrón en cuanto a ideas “novedosas” y sistemas de desarrollo humano que no aplican en el futbol, Lebrija es más práctico y al no coincidir hace bien en dejar su puesto. Aunque quiérase o no, en este nuevo episodio el que vuelve a salir raspado es el dueño de las Chivas mientras Rafael se une a la cada vez más numerosa lista de los que llegan a trabajar ahí y se van (o los echan) al no coincidir con la mentada “filosofía”. Sería perder tiempo y espacio sacar la lista de jugadores, técnicos y dirigentes “guillotinados” que ya todos conocemos. Pero en el fondo y como conclusión creo que al final de este capítulo, Lebrija fortaleció su imagen. Quedó como el dirigente serio y de carácter firme que no está dispuesto a trabajar con quien le paga bien pero le pide vender su dignidad y compartir ideas por conservar la chamba. Hay mil versiones del porqué salio de Toluca luego de su comprobado buen trabajo en una década llena de éxitos, pero estoy seguro que si el tema hubiese sido grave nadie voltearía a buscarlo y sin embargo sabemos de buena fuente que antes de que Vergara lo buscara tenía otras ofertas y ahora mismo se habla de otro par. El sí es gente de futbol, lo heredo de su distinguido padre, creció jugando, trabajando y dirigiendo equipos, Jorge no. Bien dicen que el tiempo pone a cada quien en su lugar y la historia esta juzgando rápidamente lo que sucede en el día a día con el equipo mas inestable de México en el aspecto directivo. Y por cierto que a raíz de la salida de Lebrija, que no quiere ser adorno en un club donde nadie más que el dueño decide, ya también se hicieron a un lado el resto de los miembros de un “Consejo” que nunca aconsejaba. ¡Qué pase el siguiente incauto!  

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