La 'era Chucho' fue...

Mejor de lo que muchos esperaban. Y a reserva de que cada quien tendrá derecho a realizar su propia evaluación, mas allá de unos números que fríamente dicen que logró el 50 porciento de los puntos.

Mejor de lo que muchos esperaban. Y a reserva de que cada quien tendrá derecho a realizar su propia evaluación, mas allá de unos números que fríamente dicen que logró el 50 porciento de los puntos disputados, en el América los análisis siempre deben hacerse más allá. Recordemos que todo comenzó cuando sorpresivamente nos enteramos que sería el sucesor de Ramón “Pelado” Díaz y algunos pusimos en duda su capacidad para dirigir directamente a un equipo tan importante y de tanta presión sin haber tenido otras experiencias similares en Primera División. Su fama indiscutible, y con la que puede morir tranquilo pues no se la quita nadie, fue y sigue siendo la de aparecer como el único entrenador mexicano capaz de coronarnos Campeones del Mundo en un torneo de FIFA, pero nada garantizaba que el manejo de otras circunstancias y dirigir a hombres de tanta experiencia pudiera resultar. Esa fue la primera duda. Sin caer al detalle, pongámosle como “puntos buenos” haber logrado las últimas dos calificaciones a liguilla aún cuando eso resultaría materia obligada en el club. Sin embargo y en contra, ninguna de las dos veces avanzó más allá de los cuartos. El tema de Salvador Cabañas tampoco puede ser ignorado. Cualquiera sabe que ese solo hombre implicaba un América distinto con él y otro sin él y por ello hubo que modificar los planes a raíz del accidente y tratar de conservar un estilo a sabiendas que eso era ya imposible. No había otra que comenzar a jugársela con la cantera y debutar chavos que evidentemente aceleraron su proceso. Es un hecho también que hombres de experiencia y que debían pesar como Aquivaldo y Boseajour fallaron en los momentos en que más se necesitó de ellos, que Sandoval y Layún no tenían la jerarquía de refuerzos que merece el equipo y que quiérase o no, la ausencia de Ochoa, la baja de Pavel y los “damnificados estomacales” fueron la puntilla para la eliminación. Pero el América es un equipo que no admite justificaciones, exige resultados. Y por ello en lo personal me quedará la imagen de que la “era Chucho” no resultó un fracaso sino que resultó una apuesta riesgosa que cumplió incluso más que muchos otros. Pero sin alcanzar el salto que desde hace años le urge a este club. Para él, resulto un curso intensivo de experiencia y madurez que seguramente capitalizará durante muchos años y que podrá presumir, pues su salida no estuvo ni con mucho rodeada de la humillación y vergüenza que si tuvieron otros que literalmente le robaron al Club. Chucho no. Ramírez hizo lo que pudo y más que enseñar, aprendió. Cumplió hasta donde sus límites le marcaron. Pero el América requiere de mucho más.

Newsletter MT
Suscríbete a nuestro boletín de noticias deportivas.
No te pierdas