Inolvidable jornada

No me cabe la menor duda... Ayer viví uno de los días más emocionantes de mi vida.

PLAN DEL DÍA...   No me cabe la menor duda... Ayer viví uno de los días más emocionantes de mi vida. Desde la llegada al estadio en Pokwane, el encuentro en los pasillos del Peter Mokoba con aficionados, amigos, colegas y muchos desconocidos que sin embargo formábamos parte de la misma caravana. Era como un estadio en México, con una gran mayoría en las tribunas y una vez más dándole cobijo a un equipo nacional que jamás, pero jamás se siente solo. Estuve en el estadio horas antes y lo dejé cuatro después del partido, fue un día largo, pero sin duda uno de los más felices de mi vida. ECOS DE LA SELVA... Horas antes del partido llegó Hugo Sánchez con una chamarra roja, uniformado como uno más del equipo de comentarista de TV Cuatro en España. Nos ubicamos a la distancia y vino a saludarme. Le propuse entrar al aire en radio, a todo el país, en un reencuentro a través de los medios con su gente. Aceptó. Y aunque no dijo algo que no conociéramos (que vive en España, que está dolido con el trato que le dieron los Directivos en México, que quiere seguir dirigiendo, que le desea lo mejor al Tri) seguro que la tarde de ayer algo sintió muy dentro al saber que él pudo estar ahí abajo, en la banca de México. DE CACERÍA... ¿Quién le pone "peros" a una victoria como la que se tuvo ante Francia? Sería absurdo cuestionarle a Aguirre cualquier cosa. Ochoa, Guardado, "Chicharito", Blanco o Barrera son consentidos de muchos pero los que están en su lugar han justificado también y cuando ellos entran se nota el "revulsivo" que le permite a México sorprender. Hasta hoy podríamos decir que el manejo de plantel que ha tenido Javier es inteligente. LOS AMULETOS... Mi viaje en autobús compartiendo contingente con Eugenio Derbéz, Omar Chaparro y Edson Zúñiga "Compayito" fue cosa aparte. Nuestro regreso fue de más de 10 horas cuando debió ser de cuatro. Primero esperando a los famosos "últimos" que suben tarde al camión, luego y ya de noche un desperfecto y atorados en la carretera más de tres horas y el aviso ¡el camión no sirve pero ya nos mandan otro en tres horas! todos tirados a la orilla de una carretera africana. Luego cambio de autobús, otras escalas. Pero "necesarias" y un pesado retorno a Johannesburgo. Pero todo valió la pena... al menos yo no olvidaré este día jamás. Y EL SAFARI CONTINÚA MAÑANA

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