Los abuelos del bajío

Escucho que "¿cómo es posible que Cuauhtémoc Blanco y Jared Borgetti hayan decidido jugar con Irapuato y León en una desacreditada Liga de Asenso a la que nadie pela?" y a mí no me sorprende.

Muchos todavía no lo pueden creer. Y escucho que “¿cómo es posible que Cuauhtémoc Blanco y Jared Borgetti hayan decidido jugar con Irapuato y León en una desacreditada Liga de Asenso a la que nadie pela?” y a mí sinceramente ya no me sorprende nada. Primero, porque en nuestro futbol hemos visto absolutamente todo (más lo que falte) las cosas más inverosímiles se pueden dar, los movimientos más extraños suceden y las contrataciones más exóticas se cierran. De manera que la decisión de jugar en el bajío en equipos de la Primera “A” por parte de estos jugadores (y algunos otros también famosos aunque sin tanto cartel) que hicieron historia, no sólo me resulta de lo más creíble sino que además la respeto como una decisión totalmente personal. Comencemos por reconocer que ninguno de los dos hoy cuestionados está en el momento cumbre de su carrera, que los objetivos que se trazaron cuando comenzaron en esta profesión ya los cumplieron cabalmente, que tampoco viven un periodo de plenitud que les permita competir y pelear su lugar con las jóvenes figuras de la liga mayor, pero que sin embargo todavía quieren seguir con la adrenalina de los partidos competitivos el fin de semana y a cambio de eso reciben en 5 meses una jugosa recompensa que les permite acumular los últimos “pirulos” en su cuenta mientras hacen felices a los habitantes de plazas provincianas que ven en ellos a su “ídolo de paso” que durante estos meses se convierte en su estandarte… ¿y que de malo hay en todo eso? Escucho que “no tendrían que arrastrar su prestigio, dar pena contratándose con equipos que distan mucho de los que defendieron cuando fueron las grandes figuras?... pero ¿y quiénes somos cualquiera de nosotros para juzgar las decisiones estrictamente individuales de quienes durante casi 20 años nos dieron todo en sus clubes y la Selección? Finalmente y de manera inminente, el momento de dejar al futbol se les acerca y sólo ellos saben cuántos balones que antes alcanzaban ahora se les pasan de largo, cuántas carreras menos que antes pueden hacer en un partido, cuánta impotencia sienten al no poder ejecutar lo que su mente les dice que antes sí podían lograr y cuántas ganas tienen de no dejar de hacer lo que más les gusta. Mientras llega el momento de “colgar los tacos”… ¡qué bueno que la gente de Veracruz, Mérida, Tijuana, León, Irapuato y algunas otras plazas vea por unos meses con sus colores a esos hombres que en su momento fueron los grandes estelares del país! Malo y cuestionable sería que jóvenes como el “Chicharito”, Ochoa, Salcido, Giovani o Barrera estuvieran militando en esa liga y no le aportaran al circuito de máxima exigencia sus mejores momentos. Pero yo soy de la opinión que cada quien puede hacer con su vida y su carrera lo que quiera y tampoco Blanco y Borgetti están llegando a ser el espectáculo de un circo ni tampoco cobrarán sólo por disfrazarse de jugadores el domingo sin entrenar en la semana o se mueven únicamente por el afán de cobrar unos miles más o unos miles menos. El futbol los está dejando poco a poco y ellos quieren agotar hasta sus últimas oportunidades, seguir siendo “activos” les da la seguridad de que todavía no se les trate como “ex” y hoy en el ocaso de su carrera han encontrado nuevos y diferentes refugios. Respetemos su decisión.

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