Directivos en líos

Normalmente son millonarios. Tienen mucho pero mucho dinero, son dueños de grandes empresas o dirigen instituciones de gran prestigio y el futbol les ha dado la fama y reconocimiento que le faltaba.

Normalmente son millonarios.   Tienen mucho pero mucho dinero, son dueños de grandes empresas o dirigen instituciones de gran prestigio y el futbol les ha dado la fama y reconocimiento que le faltaba a su ego.

Nunca como exitosos hombres de negocios vieron que los reconocieran en la calle, les pidieran autógrafos o salieran en las portadas del periódico.

Difícilmente los entrevistaban en radio y televisión con la frecuencia que sucede cuando se meten al futbol.

Y muchos saben llevar su papel en este juego, pero otros de plano se desbordan, desubican, pierden piso como los jugadores de moda y terminan incluso metidos en serios problemas que antes no tenían.   Hoy el caso es el de Francisco Bernat, el poblano que primero fue famoso por sus disputas a muerte con Emilio Maurer (hoy ya su amigo), pero que ahora tiene otro enemigo en casa que le hace la vida imposible ¡Su propio socio Ricardo Henaine!   Y yo no me atrevo (porque desconozco los detalles) a decir quien dice la verdad, quien miente, quien está en lo justo y quien es el villano de la historia, pero lo único que salta a la vista es el río revuelto que arriba vuelven a tener los Camoteros del “Chelis”.

Una vez más cuando el equipo anda bien, cuando todo parece que estaba tranquilo se desestabiliza al saber que quien les daba la cara y les paga cada mes se encuentra en un reclusorio como resultado de las disputas con su “socio”.   Y no es la primera y supongo que ni última vez que algo así sucede.   Hace algunos años el mismo Maurer pagó con pisar la cárcel una venganza de otros directivos, igual que Jorge Lankenau, el banquero regiomontano que fue pieza importante de nuestro futbol con sus Rayados o incluso el polémico Roberto Zermeño quien levantó al León pero también se hundió y hasta el fondo con él.   Hace unas semanas el caso de los hermanos Álvarez en Cruz Azul y el cuñado Víctor Garcés también parecía dibujar otro escenario de “últimas consecuencias”, aunque luego de una larga sesión el tema aparentemente “se seguirá resolviendo”.   Pero junto con todo lo anterior ¿Qué pasa con los jugadores que ven cómo sus patrones viven las de Caín?   Yo supongo que debe ser difícil concentrarse en la cancha cuando no saben si su próxima quincena va a llegar a tiempo, si su contrato está en buenas manos, si su familia la va a pasar mal los próximos meses, etc.   Obvio es que al salir al terreno y disputar un partido no hay jugador que no se entregue y quiera brindarse al máximo para ganar, pero lo de afuera es algo latente.

Es curioso como por ejemplo Jorge Vergara igual aparece dando buenas noticias, inaugurando su estadio o al lado del Presidente de la República mientras al mismo tiempo es motivo de entrevistas por demandas interpuestas por el grupo que lo acusa de apoderarse del nombre, la marca, el escudo y el equipo. 

Pero digamos que ya nos acostumbramos a que los “caballeros” que dirigen al futbol estén inmersos en líos que casi siempre se terminan resolviendo pero que en el camino raspan y lastiman a mucha gente.   Ellos han elegido la vida pública que da el futbol renunciando al anonimato que les describía al principio de esta columna. Ahora que se aguanten.

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