La racha del 'Chícharo'

Es cierto que creció en un ambiente futbolero a más no poder. Sabemos de memoria la historia de su abuelo don Tomás y su padre Javier quienes obviamente le regalaron una pelota a los meses de nacido.

¿De dónde salió este talismán?

Es cierto que creció en un ambiente futbolero a más no poder. Sabemos de memoria la historia de su abuelo don Tomás y su padre Javier quienes obviamente le regalaron una pelota a los meses de nacido, lo llevaron de “mascota” muchas veces, lo metieron a los vestidores, le presentaron a los cracks del momento, lo vestían de futbolista para que entrenara en las canchas alternas mientras el “primer equipo” le hacía gracias, le facilitaron el ingreso a los equipos de básicas... pero todo lo demás dependió de él.

Y siendo francos casi nadie sabíamos de su existencia hasta hace unos dos o tres años que comenzó a jugar de repente con Chivas y la primera referencia era... ” es el hijo del Chicharito”.   Fue cuneado, comenzó a despuntar, investigamos un poco más y nos enteramos que había sido parte del trabajo de Chucho Ramírez con la Selección que ganó la Copa del Mundo en Perú 2005 y que se quedó en el último recorte por una lesión que le impidió brillar y darse a conocer con Giovani, Vela, Juárez, Villaluz y compañía.

Luego, ya en Guadalajara, los técnicos comenzaron a tenerle mas confianza y ante los “sube y baja” de Omar Bravo, sus salidas del club y temas incluso extra deportivos, el joven Hernández comenzó a escribir su historia.

¿Cuántas veces lo llamaron para alguna convocatoria Ricardo La Volpe, Hugo Sánchez o el mismo Sven-Goran Eriksson?... ninguna.

Y es que hasta hace dos años su título era de “promesa”, sólo eso. Pero de pronto comenzó a ser el titular de Chivas y dejo de ser “el hijo de...” para convertirse en la nueva versión del “Chicharito”, su risa fácil, caballerosidad, elegancia en la cancha y contundencia frente al marco eran de llamar la atención.

Y vino la etapa de consolidación como titular en su equipo y el llamado de Aguirre “si o si” a los amistosos de la Selección que divagaba en esa posición entre Guille Franco, Sabah, De Nigris (lastimado de última hora), Vuoso y el mismo Bravo.

Pero lo de Javier Hernández fue un efecto “en cascada”... comenzó a ser el nuevo ídolo del Guadalajara, hizo goles el torneo pasado de todos colores y sabores, cada vez se veía mejor y luego el sorpresivo anuncio de su pase al Manchester United.

Hoy Javier es toda una realidad que en honor a la verdad ha desplazado incluso en el aspecto mercadotécnico al propio Guillermo Ochoa.

Su carisma crece de la mano de su efectividad. Parece hecho para meter goles como sea y ante quien sea.

Un gol en su debut como “diablo rojo” en Estados Unidos, otro en la inauguración del estadio tapatío y uno más ante el Chelsea el fin de semana.

Súmenle el que hizo a Francia en el Mundial de Sudáfrica y el despegue espectacular está listo.

Hoy el “Chicharito” está enrachado, entran todas y las lesiones lo respetan.

Falta ver que viene para él, cómo readicionan él y su entorno cuando (como también es lógico) la racha se detenga y deba ser su carácter y personalidad quienes nos muestren como dicen “de qué está hecho”.

Por lo pronto ¡que goce su momento y nos haga vibrar y emocionar con sus goles!

Pero no comencemos a bombardearlo con superar a Borja, Hugo, Luis García y tantos otros.

Si tiene cosas que nos van recordando a algunos de ellos pero cada quien escribe su propia historia y yo sólo espero que la de este joven y nuevo ídolo sea extraordinaria y goleadora. Nació con eso y no tiene porque no ser un triunfador de época.

Está en edad, tiene futbol y ha sido contratado por un extraordinario equipo.

Ojalá que pueda con ese peso y nos dure muchos años pues su leyenda apenas comienza.  

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