Otro Puma arriba

Mauricio no subió solo, lo acompaña Germán Dehesa. Y apenas hace unos días comentaba con ustedes la penosa situación de Peña que lamentablemente dejó de existir esta semana.

Mauricio no subió solo, lo acompaña Germán Dehesa.

Y si bien apenas hace unos días comentaba con ustedes la penosa situación de Peña que lamentablemente dejó de existir esta semana llevándose una sonrisa luego de ver a sus amigos manifestándole un gran cariño, hoy “tocó” que Don Germán (Puma hasta las entrañas) también sea una ausencia dolorosa.

A Dehesa lo conocí en 1985 cuando recién salido al aire el canal 7 como parte de IMEVISION coincidíamos todas las noches en el área de maquillaje, nosotros (Orvañanos, Albert, González, Ruiz y un servidor) para hacer “Sobre el Terreno de Juego” y Regina Torné con Germán preparándose para “La Almohada”.

Con frecuencia nos invitaba a ver su show “político-musical” en el “Unicornio”, su casa (literal) y lugar de trabajo, en la calle de Omega casi esquina con Miguel Ángel de Quevedo. Ahí, en lo que realmente era un “garaje” colocaba enormes tablones y en un improvisado escenario daba funciones famosas por ser críticas con políticos que incluso acudían a verlo sabiendo que serían “las víctimas” del espectáculo.   Pero era tal el ingenio de sus diálogos que le permitían todo.

Años después el antro se mudó a Plaza Loreto con el nombre de “La Planta de Luz”, su éxito fue arrollador y más de una vez volví a aplaudirlo. Pero era en el Estadio de Ciudad Universitaria donde más lo veía y saludaba.   Famoso (o famosísimo) por su columna “La Gaceta del Ángel” en “Reforma” donde fue fundador, el “Charro Negro” llegaba a la casa de los Pumas siempre ataviado con una camiseta o chamarra y se instalaba en el Palco de Honor.   En la ceremonia del Himno Universitario era el único que levantaba la mano izquierda (no la derecha como todos) y estiraba la mano sin apretar el puño pues decía que eso era una expresión “fascista”.   Luego gritaba goyas, se reía y comentaba los juegos al lado de personajes como Loret de Mola, Diego Luna, Carlos Slim y por supuesto los Rectores en turno. Al día siguiente su columna casi siempre se refería a su humor dependiendo del resultado de los Pumas.

Varias tardes la rutina de Germán era también la mía y con mis binoculares lo identificaba en la Plaza México viendo los toros bien tapado al lado de nuestro amigo mutuo Bruno Newman.

Hace unos meses estuve en su casa, muy cerca de la mía, grabando una entrevista en la que le hice casi 50 preguntas instalados en su sala-biblioteca desde donde se veía un pequeño jardín y una fuente.

Al final le regalé una playera de los Pumas autografiada y a su Secretaria (siempre pendiente del él) un gabán con el escudo del Guadalajara pues resulta que Don Germán convivía todos los días “con el enemigo”.

Me regaló ahí su más reciente libro (sería por cierto el último) “Las nuevas aventuras de el principito” y nos despedimos.

Lo seguí leyendo y hace unos meses me sorprendió verlo de vuelta en televisión al lado de José Ramón Fernández (que lo quería muchísimo) en los programas futboleros de ESPN.

Estaba muy acabado, cansado y casi balbuceando, opinaba sobre los temas futbolísticos del momento, pero mantenía el ingenio de toda la vida para cuestionar a Aguirre, la Selección e incluso sus Pumas.

Hace poco supe, a través de su columna que estaba enfermo y las colaboraciones dejaron de ser permanentes.

Ayer por la tarde estando en la cabina de “Estadio W” me dieron la noticia, la confirmé en Internet y me dolió mucho.

Otro Puma pidió su cambio… “Hoy toca” recordarlo.

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