¿Bueno en equipo malo?

Cuando hace tres semanas tomó el reto le dijeron loco. ¿A quién se le ocurre aceptar la Dirección Técnica de un equipo con todas las de perder?

Cuando hace tres semanas tomó el reto le dijeron loco.   ¿A quién se le ocurre aceptar la Dirección Técnica de un equipo con todas las de perder?

Y es que Necaxa estaba desahuciado (y en honor a la verdad aún sigue en terapia intensiva), pero solo un “urgido por dirigir” podía aspirar a tomar el caso que prácticamente augura un fracaso en su currículum. Sergio Bueno lo hizo.   Y con el clásico discurso de “aún hay que pelear”, “todavía no estamos muertos”, “podemos aspirar al milagro”, etc., el técnico mexicano dijo ¡Le entro!   Hoy su balance es de 7 puntos de 9 posibles y si tomamos en cuenta que empató en su debut contra Morelia cuando su equipo había marcado un gol que pasó la línea de meta y el Árbitro no vio, su marca podría ser perfecta.   Cierto es que falta (y mucho todavía) por recorrer, pero de entrada los resultados inmediatos sin rollos ni tiempo para adaptarse ya están ahí.   Pero además subrayen la actitud de partirse el alma que mostraron sus jugadores el domingo ante Toluca cuando se repusieron para dar la espectacular voltereta.   Cabe decir que los casos de “salvavidas” como quedan etiquetados los entrenadores que tienen esa “especialidad” no son muchos, pero al igual que los que solo aceptan equipos “grandes” y le tiran a los títulos, los “bomberos” son también muy socorridos en Ligas como la nuestra que cada año vive con este drama y en esta oportunidad Sergio Bueno sabía que no salirle al toro difícil que desdeñaban las figuras era resignarse a esperar tal vez durante meses o años hasta que alguien volviera a confiarle un equipo mediano.   Aún recuerdo el “segundo aire” de Enrique Meza que comenzó precisamente en un Morelia con la misma problemática del actual Necaxa. El “Ojitos” supo que era un momento clave en su vida luego de un debut sin mucha fortuna en Cruz Azul y que hay veces que el tren no pasa dos veces y se deben aceptar los retos con riesgo.   En aquel momento no sólo los salvó sino que además lo hizo jugando bien y mereciendo el retorno a los planos estelares que lo llevaron en su momento hasta la Selección.

Pero incluso después de una complicada eliminatoria con el Tri, Enrique volvió a quedar en la lona y fue Pachuca quien confió de nuevo en su capacidad y entonces el “Profe” resurgió de manera brillante. Y todo a partir de “rifársela” años antes con un Morelia al que nadie quería. Igual que al Necaxa de hace 3 semanas.   Pero Sergio Bueno está obsesionado con salvar al equipo y revaluarse en el medio y tal parece que además de ganar puntos inmediatos que le valen oro también se ha ganado algo más: La confianza de su afición, Directiva y jugadores.   Y eso en tan poco tiempo tiene mucho mérito.

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