Chivas, la nueva misión

Dicen que ganar es quedarse sin motivos. Por eso, apenas terminó la Final, Jorge Vergara, como buen "predicador", ya tenía lista la siguiente imagen, el próximo reto, el nuevo horizonte, no había...

Dicen que ganar es quedarse sin motivos. Por eso, apenas terminó la Final, Jorge Vergara, como buen "predicador", ya tenía lista la siguiente imagen, el próximo reto, el nuevo horizonte, no había tiempo que perder: "Hoy ha nacido el campeonísimo". La frase del dueño de Chivas encierra mucho más que una desbocada ambición deportiva. Se trata de un objetivo superior, una misión lo suficientemente poderosa, y "fuera de este mundo", para combatir el desgano natural que viene siempre tras la consumación de un éxito y para darle al Guadalajara una aura de superioridad moral inigualable con respecto a sus rivales. No se trata, entonces, de un Campeón más, según Vergara, este es el inicio de una dinastía.

Y el líder de Chivas tiene razón. En un futbol como el mexicano, ser Campeón de Liga es una meta que está al alcance de todos. Cualquiera, puede aspirar a ello, por lo que, en el caso del Guadalajara, había que señalar un camino diferente, una ruta excepcional, había que elevar el triunfo a una categoría distinta, para evitar a toda costa ser igual al resto o quedarse varado en la contemplación. Como les digo, Vergara no ha perdido el tiempo, se trata de un visionario, y por ello, de inmediato, ha alimentado una nueva ilusión. Ese sueño, impulsado al estilo Vergara en el corazón de los aficionados, llenará estadios, venderá camisetas, movilizará masas, al menos, hasta que la dureza de los resultados ponga a la gente de regreso en la tierra.

Insisto, el comentario del líder rojiblanco no es obra de la euforia del momento, sino producto de una filosofía muy personal del progreso. Hay que recordar que Vergara es ante todo, un seductor. Conoce, como pocos, los resortes que impulsan la voluntad de las masas, y por ello, intenta siempre dibujar para su gente escenarios utópicos, límites inalcanzables, que les permitan superar su condición.

Pero el polémico empresario no es el único que se ha movido bajo una misión superior, lo mismo ocurrió, consciente o inconscientemente, con Oswaldo Sánchez, quien más allá de levantar un trofeo, tenía una misión del orden espiritual. Ganar significaba hacer conexión con la memoria de su padre y entregarle simbólicamente un título que se le había negado durante toda su carrera. En el caso del "Bofo", la situación era similar, y lo confirma la manera en que celebró el gol del campeonato. Bautista se arrodilló, cerró los ojos, invocó al supremo y convirtió el gol en un tributo para su madre. Quiero pensar que esos detalles fueron los que, al final, marcaron la diferencia entre Chivas y Toluca.

Por supuesto, que una cosa es comprender la lógica de Vergara, entender su estrategia, identificar su mecanismo de seducción, y otra es creerse el discurso ciegamente. Sin embargo, el ejercicio me parece válido y está dando resultados. De las Chivas que ganaron el título hace nueve años bajo el liderazgo de Salvador Martínez Garza, al club que hoy celebra el campeonato, hay una "cosmovisión" de diferencia. ¿Qué pretendía aquél Guadalajara? ¿a qué aspiraba? ¿cuál era su misión más allá de ser Campeón como lo buscan todos los equipos de la Liga?

Cuando no tenemos clara la ruta, cuando no trazamos un destino, embestimos a ciegas. Por eso, en esta nueva era el liderazgo de Vergara, al menos a mí, me deja tranquilo. Podrá acertar o equivocarse, excederse o medirse, pero la nación Chiva tiene un líder visible y comprometido. Hoy, el Rebaño Sagrado ha vuelto a saber quién es, hacia dónde va, qué busca, cuál es su misión en el mundo:

-"Serás el equipo más querido de México"-"Odiarás al América por sobre todas las cosas"-"Sólo mexicanos defenderán tu camiseta"-"Buscarás siempre ser el club más ganador del país"

...101 años después, el credo rojiblanco está más vivo que nunca.

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