¡Maldito Día de Reyes!

¡Cero! ¡Nada! ¡Vacío! Que digo vacío… El árbol de navidad estaba absolutamente desierto!  Otra vez les valí gorro. Desde hace como 15 años, los Reyes Magos me tienen más borrado que a Aarón...

¡Cero! ¡Nada! ¡Vacío! Que digo vacío… El árbol de navidad estaba absolutamente desierto!  Otra vez les valí gorro. Desde hace como 15 años, los Reyes Magos me tienen más borrado que a Aarón Galindo en el Hércules, o al “Kikín” Fonseca en el Benfica. Y claro, me dirán que el “Kikín” sí jugó el fin de semana y que marcó dos goles. Y tienen algo de razón, pero yo les digo que no se emocionen mucho porque lo metieron a jugar porque se trató de un partido de Copa y ante un rival de Segunda División ¿Se me nota la amargura?

Pero no nos desviemos del tema, no sé ustedes, pero para mí no hubo regalo alguno. Han pasado muchos años, media vida en mi caso, pero cada seis de Enero, aún despierto con esa pequeña esperanza. Así que en pijama y todo, tuve que conformarme con la segunda opción de la mañana: abrir la puerta de la casa, estirar el brazo, y recoger los periódicos del día, los cuales, afortunadamente, no dependen de la bondad de los famosos Reyes, sino más bien, de la puntualidad del motorepartidor.    Después de calentar la última taza de ponche navideño, que celosamente escondí en el refrigerador, me senté en la sala, junto a ese dichoso árbol que tiene los días contados, y me dediqué a recolectar las curiosidades con las que hemos comenzado el año futbolístico. Para variar, no es poca cosa.

Resulta que mientras las Chivas realizan la pretemporada más cara (y merecida) en la historia del futbol mexicano en las Bahamas, el Necaxa es el equipo más convincente del Interliga. Sí, el gris, tímido y frío Necaxa que el año pasado tuvo un Apertura 2006 perfectamente olvidable, es la novedad del momento gracias a Kléber, esa fuerza de la naturaleza despreciada por el América, que en estos días devora terreno, desgasta rivales, hiere defensas, y muestra unas ganas de trascender gigantescas. Esperemos que no se le acabe el brío antes de tiempo, como ocurrió la campaña anterior. 

Para el Monterrey el Torneo venía mal parido desde el principio. Si el “Piojo” Herrera hubiera imaginado lo que se le venía encima, no hubiera cruzado la frontera. Accidente automovilístico, nariz rota, labios floreados, auto de renta sin seguro, derrota ante el archirrival Tigres, caída ante los Hidrorrayos, eliminación temprana del Torneo…Una “limpia” no le vendría mal antes de arrancar el Clausura 2007.

Recorro las páginas y me entero que en Holanda, Carlos Salcido está nominado para ser el mejor extranjero de la Liga, y que además, un restaurante “mexicano” en Eindhoven promueve como su platillo especial de Enero el “Salcido Bum”, una especie de enfrijolada con queso amarillo, en honor al fichaje más rentable del PSV esta Temporada, y cliente asiduo del lugar. Según Carlos, el plato no es la gran cosa, pero al menos, le levanta el ánimo en las tardes de melancolía.

Prendo la televisión, y me encuentro que al Real Madrid le están pegando un baile “de miedo” en Riazor, con todo y sus nuevos figurines en el campo: el argentino Fernando Gago y el lateral brasileño Marcelo. Cambio de canal y confirmo que la maldición del Estadio Vicente Calderón sigue azotando al Atlético de Javier Aguirre: cero a cero con el peor equipo de La Liga, el Gimnástic de Tarragona, y caída hasta el sexto puesto de la Tabla ¡Vaya suerte!

Si bien en Inglaterra no se celebra la llegada de los Santos Reyes, el primer fin de semana del año trae ilusión a miles de aficionados ya que marca el inicio de la tradicional FA Cup, la competición más antigua del mundo (1871), que este año desembocará en el Nuevo Estadio Wembley. Para amargarme la mañana un poco más, me entero de que el Arsenal le pintó la cara al Liverpool, mi equipo favorito en la isla y lo eliminó del Torneo.

Para acabar de fastidiarme el día de Reyes, al inefable Tony Romo, quarterback de los Vaqueros de Dallas, se le ocurrió soltar el balón en la jugada más importante de la Temporada, en el último minuto, en un centro para un gol de campo de rutina, en pleno partido de play off. El pateador, Martín Gramática, se quedó con cara de “what?”, y todos los que en este mundo le vamos a los Vaqueros, mentamos madres el resto de la tarde.

¡Maldito Día de Reyes! No sé porque uno sigue creyendo en estas cosas, tal vez sea un reflejo infantil o una terquedad personal, pero es inevitable, y confieso, que a pesar de todo, el próximo año, volveré a despertar con esa pequeña esperanza de encontrar alguna sorpresa en mi árbol de navidad. Ojalá que ustedes hayan tenido mejor fortuna.

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