Mis recuerdos del ';Temo';

Dear "Temo",

Dear "Temo",

No recuerdo cuando ni cómo fue que comenzó todo este asunto. El caso es que, con motivos o no, desde hace mucho que "pintaste tu raya" con nosotros. Todo comenzó con un distanciamiento hace unos diez años y tu negativa a darnos entrevistas. Luego nos retiraste el saludo, te quejabas, en público, de nuestras críticas, nos vetaste, pero en fin, al menos yo entiendo, que en muchos casos, no era un asunto personal con los reporteros que cubríamos la fuente, sino José Ramón, con Faitelson, y por ahí alguno más.  Lo curioso del caso es que, para los que teníamos que estar cerca de ti, nos resultaba bien incómodo cubrir al América y viajar con la Selección. Porque – la verdad Cuau- sí sentíamos tu mala vibra. Recuerdo que a veces nos hacías la vida pesada, le decías a tus compañeros que no hablaran con nosotros, que no nos dieran entrevistas porque éramos *$%&¨. Recuerdo que frecuentemente lanzabas indirectas, comentarios al aire para dejarnos claro que no éramos bienvenidos en los entrenamientos, y hasta te divertías lanzando violentos pelotazos, con tu educado pie derecho, a alguno de mis compañeros. Más de una vez le pusiste la mano encima a nuestras cámaras, y ya no digamos aquella inolvidable tarde en Veracruz, en que sacaste el brazo por la ventana, y le metiste el puño en la boca a Faitelson.

Pero la verdad es que, a pesar de mi auténtico anti-americanismo, reconozco que, en el fondo, siempre has sido un "pedazo" de futbolista, un jugador por el que pagaría un boleto para entrar al estadio, y un personaje de época para el futbol mexicano. Recuerdo que te encantaba hacer bromas en la concentración, "fastidiar" a tus compañeros, como cuando una vez en la Selección, mientras Claudio daba una entrevista, te le acercaste, sigiloso, por la espalda, y de un tirón, le bajaste los pants en pleno lobby del hotel, y dejaste al "Emperador" con los calzones al descubierto.

Recuerdo que durante la Copa América de 1999, eras el único futbolista al que le gustaba sentarse a comer en la mesa de los técnicos de Televisa, todos ellos gente de clase trabajadora y de barrios bravos como en los que tú creciste. Ese verano, ni a Marín ni a mí nos hablabas, vamos, no nos dabas ni el saludo, pero te hiciste cuate de nuestro camarógrafo, el "Kiss", y cierta tarde le dijiste: "mira chaparrito, si esos &%$%• te tratan mal, me avisas…" La verdad es que cuando me enteré, el comentario me pareció muy simpático y hasta un buen detalle de tu parte.

Y así, existen un centenar de anécdotas donde para bien o para mal apareces como personaje central. Pero Cuau, la vida es demasiado corta y suficientemente dolorosa ya, como para que vayamos por ahí cargando rencores. Así, que me da gusto que estés dejando atrás todo aquello y –con los años- te estés volviendo más tolerante. Intento imaginarme lo amargo que habrá sido para ti quedar fuera del mundial, sin duda, tú último mundial. Creo que fue el costo que pagaste por ser siempre un tipo auténtico e irreverente, pero a la distancia, y conste que no puedo decir que te conozco como persona, me parece que también te dejó una buena lección, y hoy me parece que estás en calma con el mundo.

El otro día nos dejaste asistir un rato a tu fiesta de cumpleaños, hablaste para los micrófonos de TV Azteca, mandaste saludos, y hasta bromeaste. En tus declaraciones se nota que estás consciente que vives tus últimos años como futbolista profesional, y siento como si eso, añadiera un tono un melancólico a tus palabras.

No tengo ni idea a qué te vayas a dedicar una vez que el futbol termine para ti. Seguro que Televisa te invitará de inmediato a ser comentarista, porque ahora Cuau, está de moda inventarse comunicadores de la noche a la mañana. Tampoco te veo como entrenador, aunque Antonio Carlos Santos me diga que si él fuera técnico del América, te llevaría como su auxiliar, y menos como directivo. Tal vez lo mejor sea que una vez que llegue "el día después", persigas una misión superior, cuentes tu historia, publiques un libro, crees una fundación, busques la manera de seguir alegrando a la gente.

Ojalá Cuau, que cuando llegue el retiro, encuentres la manera para seguir "trabajando" de ídolo, aquí y allá, porque me queda claro, que ese es tu verdadero y real talento. Sólo te digo que el día que eso ocurra se te va a extrañar. Nosotros, que te hemos tenido como uno de nuestros "clientes" favoritos, que muchas veces te hemos "fastidiado", ten por seguro que te vamos a echar de menos. Por lo pronto, deseamos que sigas, iluminando estadios y alimentando ilusiones.

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