El triunfo del ';Gran Hablador';

Hace dos semanas, Hugo "no sabía plantear partidos", Hugo "no reaccionaba para hacer los cambios", Hugo "no encontraba a su once ideal", Hugo "era una caricatura del gran estratega que fue La...

Hace dos semanas, Hugo "no sabía plantear partidos", Hugo "no reaccionaba para hacer los cambios", Hugo "no encontraba a su once ideal", Hugo "era una caricatura del gran estratega que fue La Volpe", "Hugo era víctima de sus promesas", Hugo "tenía poca credibilidad ante sus jugadores", Hugo "se quedaba solo".

Hace quince días, las críticas eran agrias sobre el entrenador; la figura, aborrecible para un sector de la afición; su personalidad, insoportable; sus excusas, ridículas; sus promesas, vanas; su discurso, incoherente; y el futuro del equipo nacional, tormentoso.

Más de un crítico disfrutaba el momento: ¡Había llegado el tiempo de cobrarle todas las facturas! ¡Por fin podían descargar su cólera sobre "el gran hablador"! ¡Podían gritarle a todo el país que ellos tenían la razón y que el "crack" era un perfecto incapaz! El ídolo estaba al borde de la caída, del derrumbe, se mordía la lengua, se atragantaba. Y muchos estaban felices.

Pero ¡Oh! ¡Vaya sorpresa! El eterno goleador lo volvió a hacer. Se salió con la suya como la ha venido haciendo los últimos 30 años. ¿Cuántas veces vimos a Hugo como jugador protagonizar esta historia?: un defensa, o dos, o tres., el duro, el fino, el temible, el talentoso, el despiadado, el respetuoso, el "hijo de p.", se pasaba todo un partido molestándolo, golpeándolo, injuriándolo, intimidándolo, escupiéndole, jaloneándolo, hasta que, después de aguantar y porfiar, Hugo, "El Macho", terminaba por hacerle uno de sus trucos personales: una "Huguina", "un rebote afortunado", "un remate imposible", "un tiro libre", "un penalti", al final, fuese como fuese, Hugo le hacía un gol, celebraba con su cabriola, y levantaba los brazos hacia el cielo, mientras el zaguero se quedaba colérico, impotente, frustrado, atónito, o cara de tonto. Así ocurrió una y mil veces.

Lo mismo sucede ahora, y la verdad es que no me extraña en lo más mínimo, porque, como les digo, siempre ha sido así. A Hugo nunca hay que darlo por derrotado. Su verdadera virtud es que nunca se rinde. Nos guste o no, Hugo está dispuesto a intentarlo más que cualquiera de nosotros. Su umbral de resistencia a la frustración es mucho más amplio que el nuestro. Y por eso, como jugador, el tipo siempre encontraba el último resquicio para empujar una pelota a la portería y ganar un partido, para soportar un escenario de presión y revertir la tendencia.

Hace dos semanas, cuando más turbulento estaba el ambiente, Hugo tornó una situación negativa en positiva, y con los jugadores que quedaban de su lado, venció a Brasil. Cuando había que demostrar temple, entereza y sentido del aprovechamiento, el equipo no dudó, y devoró a Paraguay. Y así como hace quince días Hugo era, para muchos, "un incapaz", hoy no me exageraré asegurando que es un "genio".

Hugo es tan falible, como cualquier otro, y él mejor que nadie lo sabe. Esta semana hará todo lo que esté en sus manos para ganar la Semifinal de la Copa, sin embargo, puede que ni siquiera eso sea suficiente. Una cosa es ganarle a Brasil, en partidos de la Fase de Grupos, y otra muy distinta, vencerlo en rondas a eliminación directa. Con una Selección como Argentina el asunto opera igual. Sin embargo, nadie más audaz que él para intentar la hazaña. Ninguno más terco que Hugo para ir en contra de la tendencia.Nadie más astuto para sacar provecho de la más mínima ventaja. Ninguno más obstinado para buscar la victoria.

Pase lo que pase, Hugo será el último en conceder la rendición ante los argentinos y ante sus críticos, esa es su naturaleza. Aún cuando no haya otra opción posible, con él siempre existe el riesgo de que en el último minuto ejecute uno de sus trucos personales, y en lugar de bandera blanca, saque un zurdazo, gane el partido, y el rival, se quede colérico, impotente, frustrado o en el peor de los casos, con cara de tonto.

Si yo fuera a enfrentar a Argentina, me gustaría tener a un tipo como Hugo a mi lado, sin importar los defectos que pueda tener. ¿Y tú?

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