Mi balón de oro

Tiene una voz delgada, apenas un hilito, pero su futbol es sonoro, en ocasiones, de estruendo. Christian "Chaco" Giménez, es -en persona- más delgado y ligero, menos alto y musculoso, de lo que...

Tiene una voz delgada, apenas un hilito, pero su futbol es sonoro, en ocasiones, de estruendo. Christian "Chaco" Giménez, es -en persona- más delgado y ligero, menos alto y musculoso, de lo que parece en la cancha, porque ahí luce potente y poderoso. Todo lo bromista y relajado que es fuera del campo, contrasta con su futbol maduro y determinado dentro de la competencia. El nativo de Resistencia, Argentina, se transforma cuando se pone el uniforme; se carga de electricidad, y sus facultades se disparan entre más demandante es el partido. Corre la cancha como pocos y, aunque podría poner pretextos, siempre está dispuesto al sacrificio. Igual lo he visto arrancar, frenético, en el último tercio del campo y meterle miedo a sus rivales; pegarse a una banda y lanzarse al ataque con diagonales diabólicas; o -como ha sucedido en las últimas semanas- gobernar el campo desde el círculo central, subir y bajar, recuperar y tocar, siempre corriendo como un poseído.

Esta última versión es la que más me sorprende del "Chaco". El fin de semana lo vi sacar con la cabeza una pelota de la línea de gol como si fuera un defensa de pura raza, y también salir desde su propia área para proyectar un contraataque a máxima velocidad. Muy pocos futbolistas, -escasos, diría yo- combinan cualidades tan dispares como Christian Giménez: talento, intuición, pulmones, resistencia, pegada, solidaridad, explosividad, entrega…Tal vez por eso, utiliza en el dorsal un número tan indefinido como lo es el 19, una cifra sin dueño histórico ni perteneciente a demarcación alguna en el terreno de juego; lo mismo la puede utilizar un defensa, que un medio, un portero, o en este caso un tipo tan polivalente como el "Chaco".   

La última temporada resultó fantástica para él. Un gol suyo firmó la Copa Sudamericana para el Pachuca, además de que levantó el título de Liga en el Clausura 2007, así como la Copa de Campeones de CONCACAF, la cual les permitirá disputar el Campeonato Mundial de Clubes de la FIFA a final de año. Pocos futbolistas resultaron más rentables, regulares y decisivos para su club como lo fue el "Chaco". Al mismo tiempo, se trata de un jugador de equipo, no una figura egoísta e incómoda para el vestidor. Sin embargo, en el futbol mexicano siempre hay lugar para las sorpresas y… para las injusticias.

Christian "Chaco" Giménez, el futbolista más electrizante y completo de la última temporada en el futbol mexicano, un jugador por el que bien vale pagar un boleto, hombre clave en el sistema del multicampeón Pachuca, se fue con las manos vacías de la entrega del Balón de Oro del futbol mexicano. No recibió un solo trofeo. Apenas fue reconocido con una nominación dentro en la categoría de "Mejor Mediocampista Ofensivo", que terminó ganando Fernando Arce de Monarcas; y ni siquiera compitió por el título de "Mejor Futbolista" de la temporada, el cual conquistó Cuauhtémoc Blanco.

No. Nada para el "Chaco" ¿Qué importa si el tipo es capaz de ocupar tres o cuatro posiciones en la cancha? ¿A quién le interesa si Giménez es un ganador natural de títulos? ¿A quién le incumbe el poder de su juego y su trascendencia para la tribuna? No. ¡Nada para el “Chaco”!  Los entrenadores y capitanes de los 18 clubes de Primera División prefirieron nominar a tres mexicanos, a Cuauhtémoc Blanco, Omar Bravo y Adolfo Bautista, como los mejores futbolistas del Clausura 2007, cuando durante la temporada el Pachuca fue un equipo arrollador encabezado por un chico que disfruta jugando y que nos hace disfrutar a los que le vemos.

Los trofeos y reconocimientos tienen como función primordial señalar los buenos ejemplos, los modelos que deben ser imitados, los esfuerzos que deben quedar como patrón de comportamiento. No tengo nada contra los ganadores de esta edición del "Balón de Oro", sus méritos han hecho; pero lo que resulta imperdonable es soslayar la entrega, ambición y espectáculo que cada tarde -y desde hace varios meses- viene regalándonos Christian "Chaco" Giménez. Él merece más que nadie esta temporada, tener un "Balón de oro" bajo el brazo.

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