';El Goleador Bolivariano';

José Antonio García, el inefable Presidente del Atlante, debe estarse frotando las manos y soñando con dinero. Lo ha logrado una vez más. Tal y como lo hizo con Sebastián González "Chamagol" y el...

José Antonio García, el inefable Presidente del Atlante, debe estarse frotando las manos y soñando con dinero. Lo ha logrado una vez más. Tal y como lo hizo con Sebastián González "Chamagol" y el colombiano Luis Gabriel Rey, ha traído al futbol mexicano a otro goleador-sorpresa, otro fichaje súper rentable, otro descubrimiento típico del club azulgrana, especialista en encontrar agua en el desierto, o lo que es casi lo mismo, descubrir un gran futbolista en Venezuela, tierra de peloteros: Giancarlo Maldonado.

"Maldogol", como le llaman en su país, nació en Caracas el 29 de junio de 1982 y su padre, Carlos, afamado futbolista y ahora entrenador, supo alejarlo del béisbol e inocularlo con el maravilloso bacilo del futbol desde el primer día. Para empezar, lo llamó Giancarlo en honor a Giancarlo Antognoni, mediocampista de la Selección Italiana Campeona del Mundo en 1982. Consciente de la tentación constante que supondrían los diamantes de béisbol, Carlos envió a su hijo a Uruguay, donde no hay guantes ni bates, para que respirara futbol las 24 horas del día, aprendiera a tomar mate, y recibiera lecciones de los viejos maestros charrúas.

Cuando estaba en plena adolescencia, el chico comenzó a destacar en las inferiores de River Plate de Montevideo al grado que fue convocado a la Selección Uruguaya Sub-17. Para ese tiempo, Carlos dirigía al Nacional de Táchira y logró que River cediera a préstamo a Giancarlo para que jugara bajo sus órdenes y pudiera ser visto en su país. Esa temporada, la 2001-02, los Maldonado salieron Campeones de Liga y Giancarlo logró vestir por primera vez la camiseta "Vinotinto", al ser convocado a las selecciones Sub-20 y Sub-23.  A partir de ese momento, la carrera del delantero se aceleró y sus goles se multiplicaron. Su fichaje por el Atlético Maracaibo le permitió marcar 25 tantos en una temporada, seguir ganando títulos locales, convertirse en ídolo de la afición marabina, y convencer a Richard Páez, seleccionador venezolano. Maldonado no desperdició las oportunidades con la Selección Mayor y sus goles llamaron la atención de los buscadores de talento del futbol alemán. En el 2006, Giancarlo viajó para probarse en la Bundesliga y aunque no pudo quedarse, el simple interés que generó, confirmó sus condiciones como futbolista de exportación.

A cambio, "Maldogol" recibió la oportunidad de emigrar a Chile, jugar para el O´Higgins de Rancagua, y anotar 21 tantos en su primera temporada. Ya para ese entonces, los Pumas de la UNAM seguían los pasos de Maldonado, sin embargo no se decidieron por el venezolano. El verano pasado, Giancarlo se dejó ver en la Copa América y tras marcar un gol en cuatro juegos, José Antonio García, siempre oportuno ante una buena posibilidad de negocio, se le adelantó a todos, cerró el fichaje y lo trajo en silencio a Cancún.

Nadie apostaba por Giancarlo. Parecía uno más de esos refuerzos baratos que suelen contratar los Potros de Hierro ante su limitado presupuesto. Sin embargo ¡Oh sorpresa! ¡Qué razón tenía José Antonio García! Este venezolano tiene pinta de delantero "matón": rápido, correoso, explosivo, lleno de ambición y sin miedo a decir en voz alta quién es y en lo que cree: "Me agrada la gente que se atreve a decir las cosas, que tienen un estilo propio. (Hugo) Chávez tiene su personalidad y uno debe respetar su forma de ser. Ojalá yo tuviera en la cancha los huevos que él pone cuando se atreve a decir las cosas". (www.lacuarta.cl, 2006)

¡Miren lo que uno se puede encontrar en Internet buscando estadísticas del líder de goleo de la Liga! Pero más allá de las convicciones políticas del goleador azulgrana, el futbol mexicano ha encontrado en Giancarlo un futbolista refrescante que pronto comenzará a ser objeto de deseo de los clubes grandes, ricos, y perezosos para el scouteo de talento. Seguro que José Antonio García debe estar imaginando el dinero que va obtener cuando decida colocar en el mercado de fichajes a su nuevo centro delantero. Que no nos extrañe si el próximo verano, Giancarlo, deja los aires tropicales del sureste, el mar de arena blanca, las noches de brisa húmeda, para mudarse a las temperaturas extremas del norte. Por lo pronto, Cancún tiene a su primer ídolo en potencia.

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