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La estirpe del 'Hacha'Lunes 10 de Septiembre del 2007
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Cuando Daniel nació, una mañana de Julio de 1982, Luis, su padre, acababa de dejar el futbol profesional. Tal vez por eso, la casa de la familia en Córdoba, Argentina, siempre estuvo llena de recortes de periódico setenteros, fotografías desteñidas y macetas rotas, prueba irrefutable de que para los Ludueña, el futbol es origen, tradición, rito sagrado…
La familia es extensa. En ese hogar no hay un Ludueña, sino varios: Grisel, Sebastián, Daniel, Gonzalo, Gisella y Génesis. Pero "Hacha Ludueña", así, con todas sus letras, como si fuera el personaje de una novela de aventuras, sólo hay uno: el padre, el original, Luis, aquel fibroso mediocampista de Talleres de Córdoba y la Selección Argentina, una leyenda local, que hoy, con el cabello entrecano, disfruta viendo a dos de sus seis hijos, sus "Hachitas", Daniel y Gonzalo, vivir del futbol profesional.
Gonzalo, hermano menor de Daniel que hoy es figura con Santos Laguna, recuerda su primer entrenamiento con River Plate: "Passarella se me acerca y me dice: Talleres nos sabía pegar cada baile, y tu viejo la rompía. Muchas veces lo 'cagaba' a patadas, porque no se la podíamos sacar. Eso me llenó de orgullo". Fueron esa clase de historias las que impulsaron a los "Hachitas" a soportar el duro y (a veces despiadado) camino hasta la Primera División.
Aunque Sebastián, el mayor, es (según el padre) el mejor dotado para el juego, fue Daniel el que, el 11 de Febrero del 2001 con 18 años, debutó con el River Plate de Américo Gallego. El "Hachita", con su futbol desequilibrante y su visión de campo, se ganó pronto a los hinchas millonarios.
Sin embargo, después de un puñado de partidos, Daniel regresó triste al equipo reserva tras sufrir la incomprensión de entrenadores como Ramón "Pelado" Díaz y Leonardo Astrada. Aquello supuso un fuerte golpe anímico para la familia Ludueña, y aunque Daniel destacaba, el panorama tardó en aclararse, al grado que un día, su padre, lanzó un "hachazo" en la prensa: "Mi hijo no juega (en River) porque es negro" (Supergol.com.ar, 2004).
El asunto terminó (afortunadamente) como una anécdota, y el futbol punzante de Daniel puso todo en su lugar. El técnico chileno Manuel Pellegrini regresó al "Hachita" a la Primera y la oportunidad de jugar en México apareció rápido gracias a los estupendos visores de los Tecos de la UAG.
El resto de la historia lo conocemos mejor. Daniel fue un elemento fundamental para que su nuevo equipo se metiera hasta la Final del Clausura 2005. El técnico de aquella escuadra, Daniel Guzmán, se fue a Santos Laguna, pero poco tiempo pasó para que volviera a encontrarse con Ludueña.
Hoy el "Hachita", con su inconfundible corte de cabello "casqueteado" y sus ataques venenosos, es figura y goleador de la liga. Su futbol de alto voltaje es capaz de llevar gente a la tribuna y de cambiar las condiciones de un partido.
"Siempre imaginé que mis hijos serían futbolistas. De chicos, no me dejaron ni una sola maceta sana en el patio, me rompieron vidrios y puertas a pelotazos. Los vecinos se quejaban, pero era evidente que el fútbol era lo de ellos. Que los dos puedan vivir del fútbol, es algo impensado. Daniel tiene la pausa justa, sabe administrar el balón, mientras que Gonzalo cuenta con una pegada potente y mucha velocidad.
"Para mis hijos no tengo otra palabra que agradecimiento. Daniel me ayudó a pagar la hipoteca de la casa, cuando las deudas eran muchas y no tenía cómo hacerle frente. Es el mejor gesto que recibí, por eso hace dos años y medio que no tomo alcohol. Gonzalo siempre está para dar una mano con su familia. Espero que algún día jueguen en Talleres. Pero que no vengan a robar, sino que aporten lo suyo para pelear un campeonato", comenta orgulloso el padre. (albiazul.com.ar, 2007)
Por lo pronto, los sueños del "Hacha", el líder de la estirpe, el original, se están haciendo realidad. Daniel la está rompiendo en México, pelea por un título, y los rivales lo cag…a patadas porque no se la pueden quitar. La casa de los Ludueña en Córdoba, se vuelve a llenar de fotografías, recortes de periódico, y anécdotas de cancha, todas ellas pruebas irrefutables de que para esta familia el futbol es origen, tradición, rito sagrado…
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