El poder de la verde

¿Cuántas veces soñaste anotar un gol con la Selección? ¿Cuántas veces lo imaginaste mientras pateabas balones en el patio de tu casa? Sí, tú. Tú como el héroe o la heroína nacional en una Copa del...

¿Cuántas veces soñaste anotar un gol con la Selección? ¿Cuántas veces lo imaginaste mientras pateabas balones en el patio de tu casa? Sí, tú. Tú como el héroe o la heroína nacional en una Copa del Mundo. Tú como el privilegiado o como la afortunada que anota y sale corriendo sin poder creer lo que ha hecho; tú llenando con tu imagen toda la pantalla de televisión y millones de mexicanos locos de alegría disfrutando gracias a tu gol. Tú gritando la anotación como lo hicieron Luis García y Marcelino en el 94; celebrando como Cuauhtémoc ante Bélgica en el 98; cabeceando como Borgetti ante Italia en el 2002, rematando como Rafa Márquez contra Argentina en el 2006. Tú, en un estadio lleno, vestido con el uniforme de la Selección, con el mismo que usaron tus ídolos, con tu apellido en la espalda, y el número que siempre te ha acompañado en el dorsal… ¡Eres tú enfundado en la camiseta nacional! En la Verd…¡No!...¡Alto!. ¡Espera un momento! Todo está muy bien, tal y como lo soñaste, pero no traes la verde, es la blanca o la guinda, pero no la verde. 

¿Qué pasa? ¿La imagen no te cuadra? ¿Así no te lo imaginaste todos estos años? Estoy de acuerdo contigo. Tampoco es que no nos guste el blanco o el guinda, pero…así no lo visualizamos, y créanme, aunque el color del uniforme parezca sólo una cuestión menor, al final no resulta así. Las imágenes que producimos en nuestra mente son muy poderosas y las situaciones que imaginamos con ellas resultan fundamentales en nuestro desempeño. "Si eres capaz de soñarlo, eres también capaz de lograrlo", dice una frase célebre, por eso, "ten cuidado con lo que deseas, porque puede convertirse en realidad". Si te imaginas fallando un penalti, es muy probable que te suceda. De alguna forma, y sin quererlo, te programaste para que eso ocurriera. Si eres el portero y te sueñas todos los días atajando un penal, y además ensayas hasta el hartazgo, es muy probable que ese día envíes las señales adecuadas a todo tu cuerpo y lo logres. Y así sucede en cualquier ámbito de la vida humana.

En consecuencia, la preparación mental de un deportista es tan importante como su entrenamiento físico o táctico. La visualización es una experiencia sensorial mental que ayuda a mecanizar los gestos deportivos, reforzando la actitud y la aptitud. Predispone al cuerpo y a la mente a responder de manera adecuada en situaciones de máxima presión. Permite controlar respuestas fisiológicas, frecuencias cardíacas, soportar el dolor, acelera los tiempos de reacción, etc. El trabajo mental ayuda al deportista para responder cuándo y cómo se la ha programado, evita la sorpresa y permite la anticipación.

Phil Jackson, el entrenador de los inolvidables Toros de Chicago de la NBA, obligaba a sus jugadores a visualizar situaciones concretas después de cada entrenamiento. Y en esas sesiones de trabajo mental, Michael Jordan se visualizaba encestando el tiro decisivo en el último segundo, bajo máxima presión, con el público en contra, con los rivales encima, el tiro para ganar el campeonato. Jordan hacía esto todos los días, de manera en que cuando llegaba el momento, su cuerpo y su mente estaban listos para enfrentar el reto.

Y MJ no es el único. "Casi toda mi vida, desde que comencé a nadar, me imaginé ganando una medalla de oro en los Juegos Olímpicos, enfundado en mi traje de baño verde, blanco y rojo. Así lo soñé una y otra vez. Y el 22 de Octubre de 1968, así sucedió, tal y como lo visualicé", me dijo el otro día, Felipe "Tibio" Muñoz, en relación al uniforme que utilizarán los atletas mexicanos en Beijing 2008. "Nos guste o no, debemos usar el uniforme verde, el tradicional, porque así se lo han imaginado durante toda su vida nuestros deportistas y ese posicionamiento es muy poderoso".

Y Felipe Muñoz habla con razón. Las imágenes tienen más poder de lo que imaginamos. Yo, igual que Hugo, prefiero la camiseta blanca. Me gusta más. Sin embargo, el asunto va más allá de nuestras preferencias personales o la estética. Tú y yo nos hemos imaginado defendiendo la camiseta nacional, nos hemos visto durante mucho tiempo vestidos de verde, así que tal vez lo único que hay que hacer sea perfeccionar ese sueño, depurarlo, ahuyentar los fantasmas del fracaso,  lograr que todos juntos, todos, imaginemos lo mismo y soñemos en verde.

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