Lo mejor de nosotros

"Yo no estoy orejón…" dice un simpático niño irlandés. "Yo no soy un "cuatro-ojos…" dice con firmeza un chico afroamericano en el solitario pasillo de su escuela. "Yo no soy una nerd…" dice con...

"Yo no estoy orejón…" dice un simpático niño irlandés. "Yo no soy un "cuatro-ojos…" dice con firmeza un chico afroamericano en el solitario pasillo de su escuela. "Yo no soy una nerd…" dice con tono serio una niña alemana sentada sola en su salón de clases. "Yo no soy raro…" dice un chico español regordete en el parque de su vecindario. "Yo no soy una perdedora" dice una niña china en el patio de su escuela. "Yo no soy un inadaptado", asegura un chico francés de los suburbios de París. "Yo no soy floja", dice una niña latinoamericana sentada en la cama de su habitación. "Yo no soy fácil", espeta una niña portuguesa en la escalera de su edificio de departamentos. "Yo no soy…Yo no soy…"

"Porque yo soy un atleta" dice el chico irlandés antes de lanzarse desde una rampa con su bicicleta. "Porque yo soy un atleta", dice el niño afroamericano antes de ejecutar su servicio en la cancha de tennis. "Porque yo soy un atleta" dice la niña alemana antes de lanzarse a la piscina…y lo mismo repite el chico español antes de tirar a la canasta…y lo vuelve a decir la niña latinoamericana antes de emprender la carrera en la pista…y lo reitera la chiquilla portuguesa antes impulsarse para rematar sobre la red.

"Yo soy un atleta. Porque el deporte te inspira…te hace invencible….Saca lo mejor de ti".

Así concluye el primer spot, la última gran historia, de la nueva campaña del Comité Olímpico Internacional. Una vez más, el olimpismo, ese noble movimiento que promueve su propio ideal, ha lanzado un mensaje tan simple como universal y poderoso. Se trata de nueva cuenta, de un tema que trasciende culturas y fronteras, recordándonos que el deporte saca siempre lo mejor de todos nosotros. Exactamente igual que aquella maravillosa campaña que todavía no se me sale de los ojos y del corazón: "Celebrate Humanity", esa colección de historias de coraje, esfuerzo, respeto, y amistad que resumen los valores de los Juegos Olímpicos.

Porque no habremos de mentirnos a nosotros mismos. Tú y yo, éramos alguno de estos niños. El orejón, el gordito, el cuatro-ojos, el nerd, el solitario, el raro, el perdedor… Pero estoy seguro que el deporte y sus figuras te hicieron sentir diferente; el deporte y sus historias te hicieron sentirte más fuerte, te hicieron sentirte mejor. Y un día dejaste de ser lo que todos decían que eras y te convertiste en el nadador, en el corredor, en el jugador, en el competidor…y quién sabe en cuántas cosas más.

Y estoy seguro de lo que digo, porque tú y yo nos parecemos, porque de lo contrario no nos encontraríamos en este espacio. Tú y yo nos parecemos porque tus héroes, igual que los míos, no están en los comics, sino en los estadios.

Tus héroes, igual que los míos, no tienen poderes mágicos, más bien se entrenan todos los días.

Tus héroes, igual que los míos, no usan capas ni máscaras, sino tennis y camisetas con números.

Tus héroes, igual que los míos, no luchan por la justicia ni contra la maldad, lo hacen contra el tiempo, el viento, y la gravedad.

Tus héroes, igual que los míos, no rescatan ciudades, no salvan al planeta; son hombres y mujeres que mueven el mundo hacia delante, son atletas, personajes con historias maravillosas, que provocan que nos sintamos mejor.  

Piénsalo. Recuérdalo bien. ¿Qué te enseñaron tus héroes? ¿Qué te enseñó el deporte? ¿Cómo te ha hecho sentir? ¿Cómo puede hacerte sentir hoy?Opina de esta columna aquí.

Newsletter MT
Suscríbete a nuestro boletín de noticias deportivas.
No te pierdas