';No soy galáctico, soy de Móstoles';

Una fría mañana de 1997, la Directora de la escuela preparatoria de Móstoles, un suburbio a 20 kilómetros de Madrid, abrió -con prisa- la puerta del salón de clases y mandó llamar a un chico de...

Una fría mañana de 1997, la Directora de la escuela preparatoria de Móstoles, un suburbio a 20 kilómetros de Madrid, abrió -con prisa- la puerta del salón de clases y mandó llamar a un chico de nariz afilada y ojos quijotescos. "Han llamado del Madrid y te tienes que ir a Noruega", le dijo. Y en ese instante, Iker Casillas, con apenas 16 años y la cara iluminada por la emoción, dejó la escuela y se fue directo a casa para recoger sus cosas de futbol, sacar del clóset de su padre un saco y una corbata que le iban bastante mal, y lanzarse al aeropuerto de Barajas, donde le esperaban sus ídolos: Sanchís, Hierro, Raúl…

Aquel 25 de Noviembre, Iker se sentó por primera vez en un banquillo de Primera División, para ver como el equipo de su vida, el Real Madrid, perdía contra el Rosenborg dentro de la Champions League. Esa noche, comenzó una de las historias más fantásticas de los últimos tiempos, un sueño adolescente, un cuento real, la vieja historia que nos sigue fascinando, la del chico de barrio, como tú o como yo, que un día gana el campeonato con el club de sus ilusiones. 

Predestinado Casillas.   Un par de años más tarde, todavía adolescente, el universo se confabulaba, de nueva cuenta, para que Iker saliera a la cancha del Estadio de Saint Dennis, en París, ahora como portero titular, tras la lesión del veterano alemán Bodo Illgner, para ganar junto al Madrid la Champions League ante el Valencia. ¿Qué ocurre en el corazón de un chico que a los 18 años gana con su equipo el trofeo más grande del mundo?

Bienaventurado Casillas. Y como si tratara de un elegido, como si su existencia estuviera escrita por un guionista de cine, la vida llevó a Iker, como portero suplente, hasta Glasgow, el 15 de Mayo del 2002, donde el Madrid se jugaba la novena Copa de Europa frente al Bayer Leverkusen. En el segundo tiempo, César, el guardameta titular se lesionó, y Casillas entró frío a defender por unos minutos la portería. Aquella noche, hizo tres paradas grandiosas que, al final, le dieron la victoria a su equipo.

Milagroso Casillas.

Después de aquello, vinieron la fama y la idolatría. Llegó también aquél memorable comercial de Pepsi, ese Western en el que David Beckham y sus compinches del Manchester United, llegaban con talante retador a un pueblo vaquero para batirse a duelo con Iker Casillas y sus compañeros del Real Madrid. Al final, luego de las típicas miradas que anteceden al primer disparo, no fue David, sino su caballo, el que pateó por sorpresa la pelota para vencer a Iker y romper la ventana de una peluquería. Beckham y sus secuaces celebraban la victoria, hasta que del establecimiento salió, con la cabeza todavía a medio afeitar, un enojado Roberto Carlos, buscando pleito, con la pelota en la mano.

Estelar Casillas.

Hoy, Iker, con apenas 26 años, es un icono global de la capital española. Su brillantísima campaña con el Real Madrid lo ha confirmado como el mejor portero del mundo. Con humildad, elegancia y una imagen íntegra, Casillas ha alcanzado la cima por aclamación popular y cada fin de semana asombra a los aficionados con tres o cuatro atajadas increíbles que marcan una diferencia sustancial para su club. Se trata del futbolista del momento en España, un portero encantador, al que resulta imposible negarle la admiración. "No soy galáctico, soy de Móstoles", dice Casillas para atemperar los elogios que recibe todos los días. Y tal vez por eso, porque en el fondo, sigue siendo un chico mesurado y respetuoso, una buena persona, es que le adora la gente de toda edad y condición.

Ejemplar Casillas. Hace un par de semanas, el Ayuntamiento de su pequeña ciudad convocó a un jugoso premio literario para la mejor biografía de Iker Casillas, dirigida a niños de entre seis y doce años. El arquero merengue se convertirá así en un fabuloso personaje dentro de la épica hispana. Casillas encarna, como ya les dije, la vieja historia del chico de barrio que un día gana el campeonato con el equipo de sus ilusiones. Un añejo relato, mil veces contado, pero que nos sigue maravillando. Héroe Casillas.

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