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¡Cuidado! ¡Alto Voltaje!Lunes 4 de Febrero del 2008
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¿Por qué futbolista estás dispuesto a pagar un boleto? ¿Qué jugador te mueve lo suficiente como para que vayas al estadio a verle sin importar la trascendencia del partido? ¿Quién te inspira como para que le observes en el campo aunque no traiga la pelota? ¿Oswaldo? ¿Rafa? ¿Giovani? ¿Paco Memo?
Durante una década estuve dispuesto a levantarme temprano los domingos para encender el televisor y ver a Hugo Sánchez triunfar en la Liga Española. No me importaba de qué partido se tratara ni tampoco del rival en turno, lo hacía por el puro goce de ver a un fenómeno competitivo como el que encarnaba Hugo. Luego dejó al Real Madrid y seguí la misma rutina buscando sus partidos con el Rayo Vallecano. Después se vino al América y pues, ni modo, qué le íbamos a hacer, a seguirlo semana a semana en el Estadio Azteca y festejar sus goles como americanista, aunque aborreciéramos a su equipo. Aquel martirio duró sólo un año, y mi padre y yo fuimos mucho más felices cuando nos cambiamos al Estadio Azulgrana para verle en sus últimos años con el Atlante.
A Hugo lo seguíamos por algo más que su goles, su actitud en la cancha, su irrefrenable deseo por trascender, por no claudicar jamás, por no dejarse pisar nunca, por intentar siempre ser el mejor, esos elementos de su indomable personalidad eran su gran atractivo. Pero el de Hugo es un caso extremo, irrepetible, el asunto aquí, radica en el poder que tienen algunos futbolistas para atraer a la gente y sobretodo, el mensaje que nos envían con su comportamiento: su personalidad competitiva.
Según Jorge Valdano, "el futbolista se ha vuelto demasiado dócil y esa obediencia, que a veces, roza el servilismo, lo hace cada día menos importante". Sin embargo, hay quienes, independientemente de su posición en la cancha o las órdenes que les dicte el entrenador, están dispuestos a seguir sus emociones, su intuición, su "gen" competitivo, y a interpretar el juego como se los manda el espíritu.
Ese parece ser el caso de César Villaluz, un chico agresivo, ambicioso, hambriento, ganador, que creció en la colonia Guerrero, barrio bravo de la capital, soñando con jugar en Cruz Azul. Hoy, a sus 19 años, César crece enormidades semana a semana y ya es capaz de marcar diferencias en un club grande como La Máquina.
Villaluz me atrae no sólo por su refrescante futbol, chispeante y frontal, sino por la personalidad que expresa en el campo. César se ha instalado en Primera División sin pedirle permiso a nadie; no ha tocado el timbre para entrar al Máximo Circuito, más bien, ha dado un portazo con la autoridad que le confiere haber conquistado el Campeonato del Mundo Sub-17 y ser dueño de un carácter frenético.
Futbolistas con magia y talento hay suficientes como para distraerse, pero competidores furiosos los hay muy pocos, porque la grandeza es, por encima de todo, un estado de la mente. Necesitas creer en tu potencial y en tu poder, para poder plasmarlo en tu vida. Tienes que ser capaz de sentirte extraordinario antes de convertirte en extraordinario. Si tú no te lo crees, no lo hará nadie. A esto, Robin Sharma, autor de "El Monje que vendió su Ferrari", le llama "impronta emocional": "Siente que eres de primera clase y tu comportamiento será de primera clase".
Así sucede con César Villaluz. El chico no parece tener dudas sobre sus alcances como futbolista. A sus 19 años, su actitud competitiva es sorprendente, pareciera que lleva mucho tiempo jugando en Primera. Es capaz de encararse con un tipo 15 años mayor que él y responderle con un regate o con una patada si es necesario. Se expresa con una rotunda claridad en la cancha. Desde la grada más alejada del estadio, es posible constatar que Villaluz es un futbolista que siente vergüenza, un jugador de alto voltaje, con sangre caliente, dispuesto a defender su identidad.
Por eso, sin avisarme siquiera, César ya escribió su nombre en mi inventario personal de futbolistas por los que bien vale pagar un boleto en el futbol mexicano. Ahí están tipos como Oswaldo, Paco Memo, Ludueña, "Chaco", Damián, Pablo Barrera, Ramón Morales y alguno más que quiera agregarse a mi lista, compitiendo en el campo como lo hace Villaluz.
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Alberto Ruiz
Carlos 'Chicken' Muñoz
Alfredo Domínguez Muro