Carta para Hugo

Aquí estoy, igual que muchos mexicanos, esperando una disculpa. Hoy de nada me sirve escuchar tus análisis ni tus evaluaciones, tampoco debatir sobre los adjetivos con los que debemos calificar...

Aquí estoy, igual que muchos mexicanos, esperando una disculpa. Hoy de nada me sirve escuchar tus análisis ni tus evaluaciones, tampoco debatir sobre los adjetivos con los que debemos calificar este fracaso o tu improbable continuidad al frente de la Selección Mexicana; este lunes estoy triste, frustrado, impotente, pero sobre todo me siento defraudado.

Anoche cuando escuché tus primeras palabras, después del partido, en la conferencia de prensa, me indignó que tu primer acto no fuera disculparte con la afición; decirle "lo siento" a esa gente que te hemos seguido durante tantos años, en tus buenos y en tus malos momentos; pedirle perdón al público que te hemos defendido, con razón o sin ella, en tus pleitos con La Volpe, Beenhakker, Romano, Mejía Barón, etc; a la generación que crecimos aplaudiendo tus goles, celebrando tus campeonatos, respaldando tus declaraciones, y elevándote a la categoría de ídolo, de líder del futbol mexicano.

Perder es parte de este juego, y el que no lo quiera ver así, está condenado a un sufrimiento innecesario. Ningún equipo en el mundo gana un partido por derecho divino o por pertenecer a una "clase superior", aunque a gran parte de la prensa deportiva le guste pensarlo así. Leer la realidad de forma equivocada nos acarrea muchos desengaños. Carson queda como una rotunda prueba de ello. Percibir el mundo a través del filtro de la ignorancia, interpretar lo que sucede en nuestras vidas desde el apego y la aversión, termina por hacernos mucho daño.

Los medios de comunicación nos la pasamos proclamando que ésta era una "gran generación" de futbolistas, sin darnos cuenta de que los que verdaderamente valen ni siquiera estuvieron en Carson, se quedaron en Europa: Giovanni, Vela, Guardado, Moreno. Nos hemos equivocado. Hoy, es imperdonable que sigamos sosteniendo que los jóvenes que fueron al Preolímpico son jugadores brillantes o fuera de serie. No merecen esos calificativos. No se los han ganado. Brillantes, extraordinarios son Giovanni, Vela y Guardado que cada semana compiten ante los mejores, y pasan la prueba.  

Confesémoslo, nos encanta inflar futbolistas y equipos. Reflejamos en ellos nuestras ansias insatisfechas por triunfar, y en ese proceso terminamos contaminándolos, llenándoles la cabeza de humo, sembrando en ellos un nocivo complejo de superioridad. Nos fascina proclamar que somos grandes, muy grandes, con respecto a nuestros rivales del área.

Nos llenamos la boca diciendo que las eliminatorias las pasamos "caminando" y que debemos ganar partidos por obligación. Disfrutamos viendo a Guatemala, Honduras, Canadá, y cualquiera que sea el competidor de CONCACAF en turno, por encima del hombro. Y lo peor del caso es que no aprendemos la lección. Llevamos una década sufriendo terribles desengaños, uno tras otro, el problema es que a nuestro ego colectivo, enfermo y acomplejado, se le olvidan muy rápido los golpes de realidad que hemos recibido. Es momento de cambiar nuestra manera de pensar porque no nos está funcionando.

La lista que presento a continuación deberíamos tenerla pegada en el vestidor de la Selección Nacional para que dejemos de menospreciar a nuestros rivales y salgamos al campo con más humildad:    

-1999, Preolímpico, Hershey; Pensilvannia: Eliminados por Honduras. Quedamos fuera de Sydney 2000.-2001, Eliminatoria Mundialista: Derrotas con Estados Unidos, Costa Rica y Honduras. La participación en Corea-Japón 2002 al borde del abismo. -2002, Copa del Mundo, Jeonju, Corea del Sur: Estados Unidos nos elimina en octavos de final. -2005, Eliminatoria Sub-20, Honduras: La Volpe fracasa en su intento por llevar a México al Mundial Holanda 2005. -2007, Eliminatoria Sub-17, El Salvador: Jesús Ramírez fracasa en su intento por calificar a la Selección para el Mundial de Corea del Sur 2007. -1999-2008: México cumple nueve años sin ganarle como visitante a Estados Unidos. -2008, Preolímpico, Carson, California: Hugo Sánchez pierde la oportunidad de llevar a México a Beijing Hugo, nunca esperé, nunca esperamos, que ganaras todos los partidos o que vivieras invicto. Como podrás ver, tú no eres el primero que fracasa en una eliminatoria ni tampoco el último. Sin embargo, hay maneras distintas de perder. Tú bien sabes que también en la derrota se manda un mensaje, también cayendo se defiende una identidad. Así fuiste tú como futbolista. Pero lo que ocurrió en Carson ha sido vergonzoso. Esta derrota no ha supuesto gloria alguna, no nos deja nada ejemplar.

Yo sigo esperando una disculpa, un "lo siento". Créeme que, a los que llevamos tantos años siguiéndote, nos caería muy bien. Un verdadero ídolo también sabe pedir perdón. Reflexiónalo, los que te queremos no esperamos menos de ti.    Opina de esta columna aquí.

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