¿Qué vas a hacer el sábado?

Es una tarde de sábado como cualquier otra en Londres. Chelsea visita al Tottenham Hotspurs. Tommy, Raff, Zeb y su banda de aficionados a los "Blues", todos ellos hombres entre quince y treinta...

Es una tarde de sábado como cualquier otra en Londres. Chelsea visita al Tottenham Hotspurs. Tommy, Raff, Zeb y su banda de aficionados a los "Blues", todos ellos hombres entre quince y treinta años, se reunen sigilosos, en una esquina, cerca de "The Start", el pub donde toman cerveza los hinchas del radicales del Tottenham. Un chico de trece años, sentado en la entrada, vigila la calle. Tommy manda a un par de sus "soldados" más jóvenes a ponerlo fuera de combate con un puñetazo inesperado.

Ahora sí, llegó el momento. Tommy y sus amigos se apostan, enardecidos, en la entrada del bar. Raff saca de la bolsa de su chamarra una bomba casera de gas lacrimógeno y la lanza por la rendija de la puerta. No pasan ni tres segundos, cuando los hinchas de los Spurs salen, medio ciegos, huyendo del pub.

Sobra decirte, que Tommy y sus amigos los reventaron a golpes hasta cansarse. Una hora más tarde, la nefasta banda del Chelsea ríe a carcajadas y disfruta, estúpidamente, su última "victoria" bebiendo y fumando en un bar. 

"No soy raro ni diferente a los demás. Sólo soy un hombre aburrido que se acerca a los treinta años, con un trabajo común y corriente, y que vivo para llegar al fin de semana. Tomar cerveza, irme de fiesta, encontrar sexo casual, ponerme "chido" con drogas, esa es mi vida", cuenta Tommy en "The Football Factory", una extraordinaria película inglesa que desgaja el mundo degenerado del hooliganismo.

Durante los dos años que viví en Inglaterra, escuché mil y una historias como éstas. Supe lo que era caminar por los barrios bravos de Liverpool, Londres y Manchester previo a un partido. Conocí una veintena de estadios; estudié el fenómeno del futbol de manera formal en University of Liverpool y traté de identificar los resortes que impulsan la pasión por este juego. También comprendí lo que era el hooliganismo, la enfermedad que casi destruyó el futbol inglés en los años setenta y ochenta, pero que con "mano dura" y planeación estratégica las autoridades británicas lograron controlar.

Este fin de semana, imágenes reales, no cinemátográficas, volvieron a impactar mi mente. No era Londres, ni Buenos Aires, sino Monterrey. Versiones periodísticas indican que el sábado la barra "Libres y Locos" esperó a la "Rebel" de Pumas atrincherada en un estacionamiento. El ataque dejó tres personas hospitalizadas, una de ellas con terribles lesiones en el rostro, otro con una puñalada en el abdomen. Fue una escena típica del futbol argentino o italiano. Lamento decirlo, pero hemos llegado a dónde tanto temíamos: ataques premeditados, gente armada alrededor de los estadios, peligro de muerte en el entorno del futbol.

¿Qué explicación va a ofrecer la policía de Monterrey? ¿Dónde estaba para evitar el choque de estos grupos? ¿Quién va a poner un alto a esto? ¿Qué medidas va a tomar Tigres para controlar a sus hinchas? ¿Qué va a hacer Pumas para impedir que "La Rebel" tome revancha? ¿Qué mensaje va a mandar la Femexfut? ¿Nada? ¿Nos sentamos a esperar a que muera la primera persona? ¿O qué?

Por favor no se confundan, esto no tiene nada que ver con rivalidades deportivas. Esta vez fue un Tigres-Pumas, mañana podría darse en cualquier partido, incluso en el más intrascendente. El que va al futbol a buscar violencia no necesita esperar un año a que se juegue un "Clásico", de hecho, le importa un pepino quién visite su cancha. Tampoco se trata de señalar quiénes son buenos y quiénes malos. Esta vez le tocó a "La Rebel" ser la víctima, mañana seguramente será al revés.

A la policía le toca, en teoría, encontrar y castigar a los culpables. A los diputados les corresponde crear leyes especiales para combatir la violencia en el futbol. A nosotros, a ti, a mí, a todos los que integramos esta gran familia, que se reune los fines de semana en los estadios de todo México, nos toca evitar que nuestro juego continúe degenerando.

Tú, que vas al estadio, que viajas siguiendo a tu equipo, que gozas formando parte de un grupo de aficionados; tú que esperas a que llegue el fin de semana para vivir una nueva aventura; tú, que deseas heredarle el juego a tus hijos o hermanos ¿Qué vas a hacer para evitar que nos arrebaten nuestra pasión, nuestro rito urbano? Piénsalo. ¿Qué vas a hacer el próximo sábado?   Si quieres ver un fragmento de "The Football Factory" haz clic aquí:http://www.youtube.com/watch?v=-ItlBeBcueYOpina de esta columna aquí.

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