¡Cuidado! No apuestes por Chivas

Semana de Clásico. Inaudito: Chivas, primer lugar de la Tabla, contra el último, América. Nunca se había presentado una situación así. Como miembro de la Nación Chiva, lejos de llenarme de...

Semana de Clásico. Inaudito: Chivas, primer lugar de la Tabla, contra el último, América. Nunca se había presentado una situación así. Como miembro de la Nación Chiva, lejos de llenarme de confianza, el asunto no me gusta nada; me preocupa, me despierta malas vibraciones. Algo anda mal en el ambiente. Nada coincide con las pautas de un partido grande. Los americanistas están escondidos, andan por ahí, sospechosos, tramando algo, sin dejarse ver. Seguramente, por primera vez en muchos años, nadie se acercará conmigo para cruzar una apuesta, y si lo hacen, querrán que les dé el empate y hasta algún gol de ventaja. Pero no, esta vez no apuesto. No caeré en la trampa. No me dejaré llevar por las apariencias. Atención Rebaño: los americanistas traen estos días, aunque parezca increíble, piel de cordero.  Si bien suena ilógico, Chivas tiene ante sí, el peor escenario posible para disputar el Clásico. Guadalajara tiene todo que perder y muy poco que ganar. El domingo expondrá el liderato, la reputación, la autoridad; además, tendrá una semana difícil, se jugará la vida en la Copa Santander Libertadores el jueves ante el Santos de Brasil. Mientras que América, vive una situación favorablemente inversa: tiene toda la semana para preparar el Clásico; está casi calificado a la ronda de Octavos de Final en el torneo continental; tiene nueve partidos sin ganar en la Liga; Romano acumula 19 encuentros sin victoria; el equipo está hecho una ruina; ya renunció el Presidente; van "limpiar" a medio plantel al final de la temporada; no se juegan el pase a la Liguilla; no exponen absolutamente nada; ni siquiera el prestigio, porque ése lo han estado arrastrando las últimas semanas por las canchas de Primera División. Todo el mundo espera que sean goleados, exhibidos, bailados, así que si consiguen un mísero empate, lo celebrarán como si hubieran ganado una Final. Por si la situación no fuera ya de por sí incómoda para el Guadalajara, el partido se juega en el Estadio Jalisco, así que la maldita obligación será mayor. 

Las estadísticas valen un pepino cuando se trata de un Clásico. Estos partidos se juegan con el corazón y se plantean con el estado de ánimo. La presión juega un papel fundamental. Lamento decirte que esta película ya la vi y por eso te invito a que hagamos un pequeño ejercicio de visualización:

El domingo por la noche el América saldrá con su alineación irreconocible, plagada de novatos, y hasta con el hijo de Alfredo Tena en la banca. Saldrán a matarse en la cancha con tal de quedar bien con el patrón. Todos querrán lucirse, salvarse de la limpia que se aproxima. Todos desearán marcar un tanto para demostrar su "americanismo", para gritar que ellos sí quieren al club. Anotarán un gol tempranero, de seguro un "churro", y se meterán atrás para hacerle la vida imposible al Guadalajara. Cabañas se quedará sólo al frente para contragolpear, y Chivas se pasará todo el partido tratando de meterle un gol a Ochoa, que saldrá con la odiosa camiseta retro, azul y blanca, la del triángulo, que el América usaba en los ochenta. Añadan alguna falla arbitral, un penal no marcado, o una provocación americanista que se castigue en sentido contrario, y ya tienen ustedes el guión del partido.      ¿Les parece una locura todo lo que estoy planteando? Pregúntenle a Cruz Azul, que hace un mes, vivió una situación similar y terminó frustrado, abochornado, y hasta burlado por el peor América de la historia, en su propio campo. Miguel Sabah y Nicolás Vigneri siguen rumiando ese nefasto empate y la bronca al final del partido que les costó seis juegos de suspensión.     Por cierto, no crean que soy negativo, ni pesimista. Los que me conocen saben que no es el caso. Al contrario, esta columna la escribo con la maquiavélica intención de exorcizar estos fantasmas, de conjurar el mal de ojo que nos quiere echar el América, de liberar a las Chivas de una presión innecesaria, y de preparar al Rebaño para que el domingo le peguemos al Ave el baile de su vida.

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