Reflexiones de ';El Mago';

Ricardo La Volpe es irascible y hasta neurótico. Hugo es grandilocuente y hasta exhibicionista. Ricardo Ferreti es volcánico y puede llegar a ser exasperante. Daniel Guzmán es nervioso y...

Ricardo La Volpe es irascible y hasta neurótico. Hugo es grandilocuente y hasta exhibicionista. Ricardo Ferreti es volcánico y puede llegar a ser exasperante. Daniel Guzmán es nervioso y frenético. El "Chelís" Sánchez Sola es emotivo y sentimental. Javier Aguirre es intenso y arrebatado. Mario Carrillo es protagónico e histrión. Y es que el cargo de entrenador dispara, como pocas otras posiciones en el futbol, las emociones de sus personajes. Muchos de ellos ahí, pegando gritos desde la línea, se transforman y durante noventa minutos viven y sufren agitaciones inexpresables.

Y tal vez por esa condición, es que me genera tanta curiosidad la personalidad de Sergio Markarián, el hombre que ha llevado a Cruz Azul de regreso a una Final del futbol mexicano. Apartado de los excesos de sus colegas, Markarián impacta por su autocontrol. Pareciera que ya lo ha visto y sufrido todo dentro del futbol y por eso nada parece perturbar su ecuanimidad. Al hablar lo hace con la seguridad de quien ha razonado durante muchos años cada una de sus ideas y no intenta imponernos su verdad. Al contrario, deja que los hechos, la única verdad, hablen por él.

Nacido en Uruguay, en el seno de una familia de ascendencia Armenia, Sergio pasó su adolescencia en Argentina. Nunca jugó futbol a nivel profesional. Se retiró a los 17 años y se dedicó a estudiar para ser entrenador. No se equivocó. Los éxitos llegaron pronto. Luego de debutar como Director Técnico con el Atlético Bella Vista de su país, se fue a Paraguay y salió Campeón en dos ocasiones con el Olimpia. Ganó el título Sudamericano con la Selección Paraguaya en el preolímpico de 1992 y consiguió el 5to. Lugar en Barcelona ´92. Fue Campeón de Perú con el Universitario de Deportes de Lima. También ganó la Liga Peruana con el Sporting Cristal, al que llevó también hasta la Final de la Copa Libertadores en 1997. De ahí se embarcó a la aventura europea y clasificó al Ionicos de Grecia a la Copa UEFA. Llevó a Paraguay hasta la Copa del Mundo de Corea y Japón 2002. Y posteriormente regresó a la Liga Griega para encabezar al Panathinaikos, al que llevó hasta los Cuartos de Final de la Champions League. Volvió a Paraguay para convertir al Club Libertad en Bicampeón. Y de ahí, quiso emigrar a España, pero se encontró con la oferta de Cruz Azul.

El domingo en Deportv, tuve la oportunidad de conocerlo personalmente e intenté desentrañar su templada personalidad, y por eso recolecté algunas frases que bien pueden retratar al líder de La Máquina:

"Trato de controlarme. Las emociones las llevo por dentro. No tengo porque estar gritando desde la línea, para eso están mis auxiliares. Mi misión es pensar, ver, evaluar y transmitir órdenes".

"En Cruz Azul había que cambiar la manera de trabajar. Había que dejar de vegetar. Había que dejar de ser presa de los acontecimientos, para influir sobre los acontecimientos. Había que elegir un camino e ir hacia allá".

"Aunque a veces no alcanzamos la mejor actuación desde el punto de vista estético, y en ocasiones ni siquiera alcanzamos a jugar bien, siempre mantuvimos nuestra idea".

"La expresión estética no es un propósito de mi equipo, pero sí un complemento importante".

"El objetivo es controlar el partido. La posesión de la pelota puede ser una vía para controlar el partido, pero hay otros elementos: distancia entre líneas, agresividad, profundidad, amplitud del ataque, etc."

"Este equipo de Cruz Azul tiene todavía el techo muy lejos. Va a seguir creciendo y mejorando. A pesar de que falta una semana para terminar el campeonato creo que mi equipo va a mejorar mucho más".

"Está abierto un camino para que más jugadores de fuerzas básicas suban al primer equipo. Andrade, Villaluz, Lugo, han abierto esa brecha".

"Quiero destacar a un jugador de mi equipo: Alberto Rodríguez. No ha jugado casi nada, y ha entrenado todo el año como si jugara 90 minutos todos los días. Mi homenaje al profesional mexicano en general, y en especial a Alberto Rodríguez, que ha sido un ejemplo de trabajo, aún cuando está muy alejado de la posibilidad de jugar".

"¿Una Final…? Son partidos en los que hay que hablar con tus jugadores del control emocional, la medida de la agresividad, la medida de la tranquilidad, la medida del apasionamiento, la medida del pensar, ¿Cuánto puedes pensar a ese ritmo? Tengo que transmitir cosas que contribuyan al equilibrio emocional".

Y aunque luego de este éxito con Cruz Azul, uno pensaría que Markarián renovará automáticamente contrato, este uruguayo imperturbable no tiene el menor empacho en decir que está dispuesto a irse, si el proyecto que le ofrecen no le convence. Y es que luego de charlar con él durante hora y media, me quedó claro que "El Mago", como lo llaman en Paraguay, ha visto tanto futbol y ha trabajado en tantos lugares que, a estas alturas de su carrera, ya no está dispuesto a dirigir a "cualquier precio", ni a negociar su autoridad sobre todo aquello en lo que cree. Seguramente, en eso radica su gran secreto.

Opine de esta columna aquí

Newsletter MT
Suscríbete a nuestro boletín de noticias deportivas.
No te pierdas