Una vida en un minuto

La publicidad es una fabulosa máquina de sueños. Llevamos toda la vida viviendo, a través de esos cortometrajes, las historias que nos gustaría que ocurrieran en la realidad. Es en esa dimensión...

La publicidad es una fabulosa máquina de sueños. Llevamos toda la vida viviendo, a través de esos cortometrajes, las historias que nos gustaría que ocurrieran en la realidad. Es en esa dimensión alterna, matizada por la magia del cine, en donde nuestros héroes del deporte adquieren una vida nueva y vivimos junto a ellos aventuras extraordinarias que superan nuestro tiempo y nuestro espacio.

Es David Beckham abriendo de una patada las puertas de una cantina en el lejano oeste. Es la Selección de Brasil disputando un partidillo de futbol, entre maletas, carritos de equipaje, mostradores y bandas eléctricas, en un aeropuerto de Japón. Es Lance Armstrong, sí, el multicampeón del Tour de Francia, saliendo desde su esquina, al escuchar la campana, para liarse a golpes en una pelea de Campeonato Mundial; o André Agassi, el gran tenista, jugando para los Medias Rojas de Boston y colgándose de una línea en las paradas cortas. Es Jorge Campos, junto a Paolo Maldini, Eric Cantona, Ronaldo y compañía, enfrentándose a un equipo diabólico, el bien contra el mal, los héroes del juego contra sus demonios, en un coliseo romano. Es Michael Phelps nadando desde la Estatua de la Libertad en Nueva York hasta las costas griegas, y de regreso, previo a los Juegos Olímpicos. Es el explosivo John McEnroe discutiendo, neuróticamente, con una policía de tránsito francés si su automóvil está "in" o "out" del área de estacionamiento permitida.

Y la historia visual guarda para nosotros cientos de cortometrajes fantásticos, "cine-minutos" capaces de dejarnos con la quijada colgante, de desatarnos una carcajada, o de ponernos a soñar. La verdad es que siempre ando en busca de estas pequeñas joyas cinematográficas que el mundo de la publicidad, impulsado por la ambición de las grandes marcas, nos regalan a cada momento.

Consciente de esto, mi amigo Carlos Sequeyro, un devorador insaciable de futbol, me recomendó ayer el último comercial de Nike, otro alarde de creatividad publicitaria y talento cinematográfico, dirigido por Guy Ritchie, creador de películas como "Snatch" y "Revolver", pero más conocido por ser el esposo de Madonna.

Se trata de una historia narrada desde el punto de vista del protagonista, lo que se conoce el cine como "cámara subjetiva", es decir, vemos lo que ve el personaje, la cámara son sus ojos, y nosotros estamos "adentro de él". Así que imagina esta historia que intenta llevar el futbol, tu futbol, al "siguiente nivel":

Estás tumbado en el pasto, en pleno partido. Te acaban de cometer un foul afuera del área, y uno de tus compañeros se acerca para darte la mano y levantarte. Pides la pelota para cobrar tú mismo el tiro libre. Tomas vuelo, pateas y ¡anotas! Tus compañeros celebran contigo la victoria. Cuando vas rumbo al vestidor, te enteras que Arsene Wenger, el técnico del Arsenal, te estuvo viendo jugar y te quiere firmar…

…Abres las puertas del club y el utilero de los "Gunners" te entrega tu nuevo uniforme. Sales como suplente a tu primer partido con el Arsenal, y Arsene te dice que vas a jugar. Sale William Gallas, ingresas tú. Te encuentras a Wayne Rooney, que le pasa el balón a Cristiano Ronaldo, intentas detener su avance pero te "pinta la cara" y anota el gol. Te quedas sentado de culo en el pasto y cuando Cristiano pasa cerca de ti, te lanza un beso burlón. Decides que no volverá a ocurrirte y te pones a entrenar como un obseso. Saltas, corres, driblas, subes escaleras, haces lagartijas, vomitas del esfuerzo, pero te fortaleces. Sales de nuevo a la cancha, y ahora si estás en buena forma. Cesc Fábregas te da un gran pase y anotas tu primer gol. Cesc se acerca y te da un beso para festejar. Te haces famoso y el siguiente beso te lo da tu nueva novia antes de salir de la limosina. Abres la puerta y tus fans te esperan sobre la alfombra roja para que les firmes autógrafos…

…Ahora estás jugando un partido de la Champions League y el infeliz de Marco Materrazzi te está marcando. Te empuja, te pica los ojos, te patea, te quita la pelota y se la da al sueco Zlatan Ibrahimovic, quien aprovecha para meter el gol. Tu Arsenal pierde con el Inter de Milan y mientras te bañas te das cuenta de que te falta un diente…

…Otra vez a jugar, ahora contra el Barcelona de Márquez y Ronaldinho. Rafa te quita la pelota y Ronaldinho burla a medio equipo para marcar el gol. Tus compañeros te reclaman…

…Ahora saltas a la cancha con la Selección de Holanda. Portugal es tu rival. Estiras, calientas. Suena el silbatazo inicial, driblas a dos pero el tercero te comete falta fuera del área. Van Nilsterooy te levanta del pasto y Sneijder te da la pelota para que cobres el tiro libre. Tomas vuelo, pateas y ¡anotas!…

Con esta pequeña historia es como Nike te dice que: "Lleves tu futbol al siguiente nivel".

Por eso me encanta el mundo de la publicidad, porque se trata de una fabulosa máquina de sueños que nos cuenta las historias que serían imposibles en la realidad. Como te dije, se trata de una dimensión alterna, creada con la magia del cine, que le permite a nuestros héroes vivir aventuras extraordinarias; y a nosotros, vivir una pequeña vida en un minuto.

Si deseas ver esta historia dirigida por Guy Ritchie da clíc aquí.

Nos encontramos aquí, el próximo lunes.

Opina de esta columna aquí.

Newsletter MT
Suscríbete a nuestro boletín de noticias deportivas.
No te pierdas