Mis postales de la Euro

¡Qué rápido se nos ha ido todo esto! Y es que nos hemos pasado 23 días fabulosos viviendo entre el asombro y la sorpresa. La hermosa Eurocopa ha cerrado su telón y con confeti español todavía...

¡Qué rápido se nos ha ido todo esto! Y es que nos hemos pasado 23 días fabulosos viviendo entre el asombro y la sorpresa. La hermosa Eurocopa ha cerrado su telón y con confeti español todavía sobre los hombros, el gran espectáculo inició ya una larga mudanza que durará cuatro años, hasta que este fantástico circo reabra su carpa en Ucrania y Polonia 2012. Sin embargo, hoy recolecto memorias e imágenes, fotografías y postales que guardaré por siempre para recordar las enseñanzas que nos dejó esta cita de verano en los Alpes.

Tan sólo la Final ha bastado para llenarme los ojos de lecciones que honran este juego. Jorge Valdano escribió hace poco que al futbol le impulsan tres resortes: el de la pasión, que es el presente; el de la ilusión, que es el futuro; y de la memoria, que responde al pasado. Por eso me llenó de emoción ver cómo hubo futbolistas españoles que, en plena euforia, enviaron mensajes a su gente y recordaron a sus héroes. Palop, por ejemplo, el tercer portero, quien subió a recibir su medalla de Campeón vistiendo un suéter de guardameta como el que usó Luis Miguel Arconada en aquella infausta Final de la Eurocopa de 1984, ésa que España perdió con Francia tras un clamoroso error del arquero. Fue una manera de reivindicar a un hombre que quedó marcado por la historia, fue una manera de perdonarle, de salvarle, de reconocer que no hemos llegado solos hasta aquí, que son nuestros héroes de la infancia los responsables de gran parte de nuestro presente, y por eso, no debemos olvidarles nunca.

Apenas terminó el partido, Sergio Ramos se quitó la camiseta de España y se puso otra con la fotografía del malogrado Antonio Puerta, aquel futbolista del Sevilla, canterano y prometedor, héroe de nervión, que murió en plena cancha el año pasado, desencadenando el dolor de toda una región. "Siempre con nosotros" es el mensaje que Ramos envió al mundo en esos instantes de gloria máxima.

En estos tiempos cínicos y desvergonzados, me quedo también con la dignidad de la Selección Alemana, que supo aceptar con grandeza el resultado y se quedó en la cancha hasta el final para reconocer a su oponente. No hubo rabietas ni berrinches. Fue una lección de valores y decoro. Así como la gran idea de la UEFA de colocar a toda la Selección Española, formando un "pasillo" de honor, para que por ahí desfilaran los alemanes rumbo al estrado donde recibieron su medalla de segundo lugar. Porque no habremos de olvidar que en el deporte somos adversarios pero no enemigos; y que reconocer a tu rival engrandece tu victoria.

Y un día, tal vez, muchos años después, llegará a tu casa una fabulosa postal, donde verás a un viejo sabio como Luís Aragonés lanzado a los aires por sus futbolistas; porque admirarás a un chico fenómeno como Fernando Torres, en pleno sprint asesino, ganar un balón que parecía perdido para con él batir a los monstruos que atormentaban históricamente a su Selección; porque verás a un joven maravilla, un predestinado, llamado Casillas, alcanzar la cumbre y gritar desde lo más profundo de su alma, un triunfo que por fin unió a su país.

Y me quedo así, recolectando fotografías e imágenes, postales y memorias; porque desde hace mucho el futbol le debía a España esta inmensa alegría. Y hoy, en la época gloriosa de Rafa Nadal y de Fernando Alonso, de Pau Gasol y de Alberto Contador, de Morante y José Tomás, una generación de jóvenes hambrientos se une a este incesante canto de victoria que se escucha por esa gran tierra de toro y vino, de Quijotes y bailaores, de toreros y poetas. ¡Enhorabuena España!

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