Dejen de fastidiar a la Selección

Nos hemos vuelto unos amargados. Nos quejamos de todo. Nada nos parece suficientemente bueno o digno para nuestros ojos. Estamos tan acostumbrados a perder que cuando llega el triunfo somos...

Nos hemos vuelto unos amargados. Nos quejamos de todo. Nada nos parece suficientemente bueno o digno para nuestros ojos. Estamos tan acostumbrados a perder que cuando llega el triunfo somos incapaces de aceptarlo, de recibirlo, de inmediato le buscamos imperfecciones, nos ponemos exquisitos; en otras palabras, somos insoportables. "¿Ganamos…? Mmhh… pero sólo por un gol". "¿Metimos tres goles…?... Oohgg… Es que el equipo de Jamaica es malísimo. Debimos haber metido seis… ¿Por qué no metimos más goles? Ahhg…". "¿La Selección Mexicana está a punto de calificar…? Peufff… Pero nos falta profundidad…".¿Cuántos reniegos como éstos has escuchado en las últimas semanas? ¿Te parecen constructivos? ¿Crees que esta manera de ver el mundo es positiva y edificante? ¿Crees que así piensan nuestros Campeones Olímpicos? ¿Crees que Memo Pérez se reclama así mismo porque ganó sus combates por un punto o por decisión de los jueces? ¿Piensas que Paola Espinosa y Tatiana Ortiz minimizan su Medalla de Bronce? ¿Crees que María del Rosario Espinosa devalúa su Medalla de Oro porque no ganó sus peleas por nocaut? Al contrario, todos ellos dan gracias y aceptan el resultado de su esfuerzo, porque saben que mañana todo puede ser distinto.El hombre es por naturaleza un animal ambicioso. Siempre queremos tener más, y en cierto sentido resulta admirable; sin embargo, eso es muy distinto a despreciar permanentemente nuestra buena fortuna y buscar siempre el lado oscuro de las cosas. Rechazar aquello que hacemos bien, nuestros éxitos, nuestras victorias, equivale a ponernos el pie nosotros mismos. Cada vez que devaluamos nuestros triunfos, detenemos nuestro crecimiento; bloqueamos el flujo de energía positiva que circula en nuestro entorno, y sin darnos cuenta, nos volvemos soberbios, engreídos e indignos del próximo triunfo.Esta actitud es la que nos impide crecer. Aprender a recibir y valorar nuestros aciertos nos permite confirmar el camino, apuntalar la confianza y avanzar en el perfeccionamiento de nuestras tareas. ¿Sigues inconforme? Hagamos un pequeño ejercicio. ¿Cuáles son los partidos más memorables de la Selección Mexicana? ¿Qué juegos son los que más recuerdas? ¿El México-Argentina del Alemania 2006? ¿El México-Holanda de Francia 1998? ¿El México-Italia del Mundial 2002? ¿Aquel México-Argentina en la Final de la Copa América de 1993? ¿Cuántos partidos es capaz de jugar de forma "espectacular" la Selección Mexicana cada año? ¿Tres? ¿Cuatro? ¿De cuántos partidos te cuerdas?Pon los pies en la tierra. Con Ricardo La Volpe jugamos cinco o seis partidos "espectaculares" en los cuatro años que dirigió. No más. Aquella Copa Confederaciones en que terminamos en cuarto lugar, el México-Argentina de la Copa América del 2004, el México-Argentina del Mundial, una final de Copa de Oro ante Brasil, y hasta ahí. El resto fueron altas y bajas, días buenos, regulares y malos. Con Javier Aguirre, Manuel Lapuente, Bora Milutinovic y Miguel Mejía Barón fue igual. Ese es el nivel del Futbol Mexicano y sobre esta realidad hay que hacer la verdadera valoración. Así que no se pongan de exquisitos ahora con que "México no juega espectacular…", "México no tiene profundidad…", "México no juega bonito…".¡Despierten! México nunca en la historia ha sido un equipo espectacular. México lucha, corre, pelea, defiende, a veces "toca"; pero "espectaculares" son Brasil, Holanda, a veces Argentina y Portugal. México nunca ha tenido profundidad. El gol siempre nos ha costado mucho trabajo. Profundos y contundentes por definición son Alemania e Italia. ¿Y jugar bonito? Eso lo conseguimos dos o tres veces al año, si bien nos va. Así que te recomiendo que valores lo que está haciendo Sven-Göran Eriksson; que agradezcas el esfuerzo de nuestra Selección; que aplaudas la tranquilidad que dan los tres triunfos que llevamos; y tal vez de esta forma, con una actitud positiva y edificante, dando gracias por nuestra buena fortuna, recibiendo con buena cara nuestras victorias, apuntalando el trabajo, reforzando la autoestima del equipo, podamos, por fin, empezar a crecer.Opina de esta columna Aquí

Newsletter MT
Suscríbete a nuestro boletín de noticias deportivas.
No te pierdas