El Estadio de tu Vida

Para el Yankee Stadium, el gran campo de los sueños, y todos aquellos que hoy lo lloran por dentro.

Para el Yankee Stadium, el gran campo de los sueños, y todos aquellos que hoy lo lloran por dentro.

¿Cuál es el estadio de tu vida? Evócalo, recuérdalo. ¿Qué guarda para ti? Escarba en lo más profundo de tu memoria. ¿A qué huele? ¿A qué sabe? ¿A qué suena? Despierta esas sensaciones. ¿Qué encierra para ti ese campo de las maravillas?¿Acaso se encuentran ahí las mejores memorias de tu infancia? ¿Tus años maravillosos?¿Habitan ahí los recuerdos de tu padre o las tardes de domingo con tu abuelo? ¿Tus sueños triunfales? ¿Tus derrotas más insoportables? ¿Qué magia contienen esas gradas, ese parque, esa arena?  ¿Viven ahí tus aventuras con los amigos que se fueron? ¿Probaste ahí tu primera cerveza? ¿Te encontraste ahí con la persona de tus sueños?¿Es el lugar donde conociste a tus ídolos? ¿Escuchaste entre esos muros las voces de tus héroes?¿Fue ahí donde te enamoraste de tu gran equipo? ¿Qué almacena para ti ese sagrado contenedor de emociones? ¿Gritaste bajo esas luces el gol que nunca olvidarás? ¿Late todavía en algún rincón de ese escenario tu primer amor?¿Resuena aún aquel bendito campeonato?¿Ese milagro que llenó tus ojos?¿Diste ahí tu primer beso? ¿O el último? ¿Respira ahí el pasto más verde que has visto en tu vida?

Tanta energía, tanta pasión, tantas historias, tanta magia, tanta vida…Los estadios viven por todo aquello que guardan para cada uno de nosotros. Pase lo que pase, los templos del deporte, nuestros espacios sagrados, no se morirán nunca, aún cuando sean demolidos, aun cuando los cierren para siempre, aunque los borren del mapa, aunque les construyan un supermercado encima; siempre existirá alguien que se detendrá en esa esquina, dispuesto a recordar aquella jugada increíble, aquel gol fantástico, aquella tarde en que le ganamos a los innombrables, aquel tiempo cuando éramos los mejores.

Sí, siempre habrá alguien al que el corazón lo llevará hasta ese espacio, lo regresará hasta su querencia, para volver a sentir ahí el roce de la mano de su padre, escuchar la voz grave de su abuelo, sentir el abrazo de su hermano, recordar a lo que olía su infancia, a lo que sabía su juventud, volver a ver aquel gol imposible, saltar de nuevo con aquel batazo del milagro. 

Te lo pregunto de nuevo, ¿cuál es el estadio de tu vida? ¿qué guarda para ti? ¿Qué sentirías si un día lo derrumbaran? ¿Qué parte de ti se desmoronaría con él?

Tú lo sabes mejor que nadie. Guarda ese secreto para siempre. No dejes que te lo arrebaten nunca. 

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