Cuauhtémoc y los miopes

Llevo quién sabe cuántas semanas escuchando que "Cuauhtémoc ya no está para jugar en la Selección…", "Blanco ya no aguanta un partido completo…", "Cuauhtémoc ya no corre, es muy lento…", bla, bla,...

Llevo quién sabe cuántas semanas escuchando que "Cuauhtémoc ya no está para jugar en la Selección…", "Blanco ya no aguanta un partido completo…", "Cuauhtémoc ya no corre, es muy lento…", bla, bla, bla…Y yo siempre contestaba que no era cierto; que Cuauhtémoc estaba haciendo una gran temporada con el Chicago Fire; que jugaba los partidos completos, que se movía y anotaba, que estaba en ritmo y que marcaba diferencia. Y la verdad es que bastó ver un solo partido en televisión abierta para que de nueva cuenta, tal y como lo ha hecho tantas veces a lo largo de su brillante carrera, el "Temo" le demostrara a sus críticos que el talento sigue ganando partidos y destrozando planteamientos.A pesar de que hemos visto ya muchas veces esta película épica, esta historia en la Cuauhtémoc Blanco entra a la cancha para revolucionar a un equipo, motivar a sus compañeros, y hacerlos jugar mejor, el asunto no deja de sorprenderme. Santos Laguna había sido una escuadra poco brillante en el torneo regular, sin embargo, la sorpresiva llegada del crack tepiteño a La Comarca despertó el ánimo de todo el plantel, sacudió sus emociones, y lo puso a soñar de nuevo, soñar en serio, con retener el Campeonato.Aquellos que tratan de hacer de este juego algo científico y rebuscado, los miopes que sólo hablan de la "línea de cinco" y de la "línea de cuatro", hoy no encuentran argumento para sostener sus limitadas hipótesis. ¿Cómo es posible que Blanco se haya adaptado tan rápido al equipo? ¿Cómo puede ser que Santos haya podido jugar con Vuoso, Ludueña y Cuauhtémoc juntos al frente sin perder "el control" del mediocampo? ¿Cómo es posible que el líder San Luis se haya visto tan vulnerable ante un veterano como el "Temo"?Pues lamento decirles que llevamos quince años viendo esta película y lo lamentable es que esos críticos sigan sin corregir sus teorías. Entiéndalo de una buena vez, Cuauhtémoc Blanco es mucho más que en un planteamiento, que un pizarrón con flechas, que una jugada a táctica fija. El futbol de Cuauhtémoc es una refrescante emoción, un poderoso estado de ánimo, una colección de trucos mágicos, una amenaza psicológica para los rivales, un mito abrumador para los árbitros, un objeto de fe para las tribunas, una promesa de triunfo para sus compañeros.Así que vamos dejándonos de poses, si alguien fue capaz de negociar con Sven-Göran Eriksson para que le permitieran a Nery Castillo recotizarse en el mercado con la Selección Mexicana, todavía estamos a tiempo de reabrirle la puerta del equipo nacional al último gran genio que hemos tenido. El Hexagonal Final de la CONCACAF está a la vista y Cuauhtémoc, digan lo que digan, mete miedo.Opina de esta columna aquí.

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