Derrotemos al miedo

¿De dónde surgió este maldito miedo?  ¿De dónde demonios viene este temor? Llevó tres semanas escuchando lo mismo: "Honduras nos va a hacer pedazos..." "El estadio de San Pedro Sula es el...

¿De dónde surgió este maldito miedo?  ¿De dónde demonios viene este temor? Llevó tres semanas escuchando lo mismo: "Honduras nos va a hacer pedazos..." "El estadio de San Pedro Sula es el infierno..." "Vamos a sufrir ese último partido de la Eliminatoria..." "Los hondureños nos pueden dejar fuera del Mundial..."

¡Bla, bla, bla...! Estoy harto de esta maldita campaña a favor del terror y en contra de la confianza en nosotros mismos. ¿Por qué nos colocamos en la posición de víctimas? ¿Por qué no somos capaces de estar a la altura de nuestra historia y defendemos todo aquello que nos pertenece? ¿Por qué somos nosotros lo que debemos estar preocupados, nerviosos, temerosos? ¿Acaso no es Honduras el equipo que está obligado a ganar para evitar la eliminación del Mundial? ¿Por qué engrandecemos a nuestro rival? ¿Por qué creamos un mito en nuestra en contra? ¿Por qué enrarecemos el ambiente? ¿Por qué le hacemos la vida imposible a Sven-Göran Eriksson, nuestro líder, justo ahora cuando deberíamos respaldarle?

Yo no creo que a Rafael Márquez, quien cada semana enfrenta a los mejores del mundo con el Barcelona, le de miedo jugar en Honduras.

Yo no pienso que Carlos Salcido, un guerrero de estirpe mexicana, tema enfrentar a los hondureños, cuando ha sido capaz de ganarse un puesto titular en PSV superando a holandeses, africanos, serbios, y rusos.

No concibo que Vicente Matías Vuoso tiemble en la cancha de San Pedro Sula cuando en Argentina convivió con las barras más peligrosas del mundo.

Yo no acepto que me digan que Gerardo Torrado se va a sentir menos que sus rivales cuando se labró solo un camino en el futbol de España; y lo mismo pienso de Oswaldo Sánchez que más de una vez nos ha dado lecciones de entereza, y de Pável Pardo que ha sido un ganador toda su vida, y de los chicos del Pachuca que se partieron la piel para ganar la Copa Sudamericana; y de cada uno de esos 23 mexicanos que integran la Selección Nacional.   

¿No es hoy cuando deberíamos repetir quiénes somos y lo que hemos hecho? ¿No deberíamos estar recordando las hazañas de Rafael Márquez, la garra de Carlos Salcido, el temperamento de Torrado, los goles Omar Bravo, la maestría de Sinha…? ¿Por qué los hondureños han hecho una campaña a favor de la confianza? ¿Por qué ellos repiten todos los días que van a vencer a México? ¿Por qué se sienten tan seguros cuando son los que tienen el agua hasta el cuello? ¿Acaso nuestro mensaje no debería ser otro? ¿Acaso no deberíamos aprovechar para cobrarnos alguna eliminaciones que nos deben? ¿No es este el día de nuestra revancha?

Somos la Selección Mexicana, no cualquier equipillo pobre y tímido. Tenemos historia, Mundiales, episodios gloriosos, grandes futbolistas, finales y una fabulosa afición. Somos México el que siempre va a la Copa del Mundo y pone a sudar a sus rivales, el dueño del Estadio Azteca y el que deja fuera a sus vecinos de los torneos internacionales. Todo eso es lo que somos. Así que cambiemos el mensaje. Cambia tú el mensaje. Al demonio con el miedo, vamos a Honduras a ganar, a confirmar nuestra jerarquía y a eliminar a nuestro rival. Es hora de cobrar deudas pendientes. Somos la Selección Mexicana.  

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