Aguirre y la maldición

Los hechizos y las maldiciones, los conjuros y los maleficios, el encantamiento y el embrujo, todo eso existe, vaya que sí, en el fantástico submundo del futbol. Si no fuera de esa manera… ¿Cómo...

Los hechizos y las maldiciones, los conjuros y los maleficios, el encantamiento y el embrujo, todo eso existe, vaya que sí, en el fantástico submundo del futbol. Si no fuera de esa manera… ¿Cómo explicaríamos todos los misterios que rodean a este fabuloso juego? ¿Qué respuesta le daríamos a todo aquello que rompe con la lógica? La buena suerte, el mal fario, la inspiración, las rachas de imbatibilidad, los días nefastos, los penales que no entran, los porteros con estrella; todo eso que no podemos comprender encuentra su origen en las fuerzas ocultas que mueven al futbol. Porque habremos de reconocerlo, este juego tiene su particular manera de repartir justicia, su proverbial forma de mantener "el orden", a pesar de los necios empeños del hombre. Sólo así entendemos aquel penalti maravilloso de Zinedine Zidane en la Final de Alemania 2006 y su posterior acto de locura contra Materazzi; los vaivenes bipolares en la carrera de Diego Armando Maradona, sus tardes geniales y sus periodos en el abismo; los goles de último minuto con los que siempre gana Alemania o el infortunio que persigue a los ingleses; la década de gloria del América en los 80';s y su posterior hambruna en los 90';s; la condición errante del Necaxa y del Atlante; la buenaventura que acompaña al Pachuca; y la maldición que fastidia a equipos como al Atlético de Madrid.  Y cito al equipo colchonero, porque pocos clubes sufren una maldición como la del Atlético. ¿Qué hicieron? ¿Qué hacen para merecer esto que les ocurre? ¿Qué es lo que no están viendo? ¿Qué es lo que no se atreven a aceptar que los ha llevado a vivir en la paranoia? Se van a cumplir trece años sin ganar el título de liga, pero sobre todo, trece años de vivir en la bipolaridad. ¿Hasta cuando seguirá el mundo Atlético repitiendo los mismos errores? ¿Hasta cuando seguirá siendo presa de su neurosis? La bestia rojiblanca está salivando de nuevo, deseosa de engullir a un entrenador más, el décimo quinto desde la última vez que fue Campéon en la Temporada 1995-96. 15 técnicos en 13 años, un descenso de categoría, un ascenso, temporadas grises, negras, mediocres, millones de euros invertidos, broncas con la afición, partidos de vergüenza, Derbis dolorosos, y sólo dos entrenadores que se salvan de la quema: Luis Aragonés, quien los sacó del infierno de la Segunda División; y Javier Aguirre, quien los trajo de vuelta a la élite europea al calificarlos a la Copa UEFA en su primera temporada y a la Champions League en la segunda. Si el Atlético de Madrid quiere exorcizar la maldición que carga desde hace más de una década, primero tiene que matar al insaciable monstruo que habita en las entrañas del Estadio Vicente Calderón. Debe detener este ciclo neurótico, esta inacabable serie de relaciones enfermizas con sus entrenadores. Aguirre ha llevado al Atlético más lejos que nadie en los últimos tiempos. Él tiene el antídoto. Él está muy cerca de descubrir el conjuro. Pero para eso, deben dejarlo terminar su obra.Si el Atlético echa a la calle a Javier Aguirre. Se arrepentirá durante mucho tiempo y seguirá alimentando la maldición que le persigue. Opina de esta columna aquí.

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