Rosique

Para siempre es hoy

Lunes 16 de Febrero del 2009



Le recuerdo joven, con la piel bronceada y esos ojos verdes ambiciosos, hambrientos de gloria, en aquel álbum de cromos que los de mi generación llenamos la primavera de 1990 previo al Mundial de Italia. Paolo Maldini tenía apenas 21 años de edad, pero los quinceañeros de esos tiempos le conocíamos bien por aquellas inolvidables batallas entre el Mílan de los holandeses y el Real Madrid de Hugo Sánchez.

Mil partidos después y tras muchas noches triunfales, este fin de semana volví a ver Maldini, como si se tratase de un personaje inmortal, uno de esos superhombres que sólo habitan en el submundo de los comics, héroes que no envejecen nunca, y que van y vienen con independencia de las medidas del tiempo.

Y decidí buscarle en la televisión porque el de ayer fue su últimoDderby de la "Madonnina", ese Milan-Inter, con 101 años de historia, que Paolo aprendió a disputar desde muy niño cuando veía a su padre, Césare, salir de casa con los ojos inyectados para enfrentar a los rivales de la ciudad.

Con 40 años de edad y 19 temporadas en la Seria A, Maldini disputó su Clásico 56 dentro una carera deslumbrante, ejemplar en toda la regla, donde acumuló cinco Copas de Europa, siete Scudettos, un Campeonato Mundial de Clubes, por sólo mencionar sus títulos más grandes. Tenía ilusión de verle, no sólo por ese incombustible afán de victoria que siempre mostró en la cancha, sino por observar la reacción de todos los que estaban a su lado, compañeros, rivales, amigos, y fanáticos.

Con la piel cosida por las heridas y el alma laureada por las victorias, "Il Capitano" salió a defender con los colmillos sus colores de toda la vida, y como siempre, el mejor homenaje vino desde la grada, no precisamente desde la "fosa di leoni", la hinchada del Milan, sino del lado contrario del estadio, desde la parcialidad Interista, que tuvo el gesto más hermoso que se le puede ofrecer a un adversario, el del reconocimiento: "Desde hace 20 años eres nuestro rival. Pero, en la vida, siempre has sido leal", rezaba la gran manta azur-nera que se exhibió.

Maldini se retirará este mayo cuando esté próximo a cumplir los 41 de edad. Así que te invito a que este domingo, el próximo, y el que le sigue, busques a Paolo en la televisión. Obsérvale, disfrútale, aplaúdele. Estamos ante un futbolista colosal, un hombre del que se hablará por décadas, una historia que se relatará por los siglos de los siglos. Somos afortunados de haberle visto. Nadie habrá de contarnos nada.

En el fondo, desde mi imaginación infantil, me hubiese gustado que Maldini fuera eterno y que en 20 años pudiera volverle a ver. Sin embargo, como cantara Freddy Mercury en su prodigiosa canción "¿Who wants to live forever?": "Este mundo tiene sólo un momento dulce reservado para nosotros /¿Quién quiere vivir para siempre? / Podemos tener esto para siempre / Podemos amar por siempre / Para siempre es hoy / ¿Quién quiere vivir para siempre? / Para siempre es hoy…"

Observa el viedo "The Living legend" aquí.

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