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Vergara, Señor Presidente
Lunes 20 de Abril del 2009
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Después de recibir palos durante toda la semana, Jorge Vergara lo
volvió a hacer: ganó el Clásico y se salió con la suya. El "regaño
sagrado" funcionó de nuevo. ¿Acaso fue ese el verdadero "As bajo la
manga"?
Creo que sí, porque en la cancha del Jalisco vi a un Guadalajara con
hambre, coraje, valentía y ambición. El equipo cambió de actitud y
además jugó con ritmo y velocidad; tocó el balón con sentido del engaño
y luchó con vehemencia por su recuperación.
Disfruté a futbolistas en su mejor versión como Ramón Morales, Héctor
Reynoso y Luis Michel (¡Enhorabuena, Luis, por honrar la historia y
jugar con el suéter del "Tubo" Gómez). Y al final, la sacudida que
sufrió el equipo a mitad de semana, la desafortunada salida de Omar
Arellano como entrenador, y los gritos de Vergara en el vestidor de
Chivas, tuvieron algún sentido.
De Jorge Vergara podrán decirse muchas cosas, que es caprichoso,
polémico, temperamental, excéntrico, arriesgado, hablador… pero lo que
no se puede discutir es que se trata de un auténtico líder. A Vergara
no le tiembla la mano en su club y, los que seguimos a Chivas desde
hace tantos años, se lo agradecemos.
Atrás han quedado las épocas nefastas en que la Directiva anterior se
doblegaba ante el poder del América; lejos quedaron los tiempos en que
Chivas se sentaba a “negociar” con su archirrival el intercambio de
jugadores; muy atrás están las épocas en que Guadalajara vivía
endeudado, era incapaz de contratar a los mejores futbolistas del
mercado, y tenía una cantera que daba pena.
Digan lo que quieran sobre Jorge Vergara, pero con él a la cabeza, Guadalajara es respetado y temido.
Con Jorge al frente, Chivas vivirá como equipo grande; podrá haber
éxitos o derrotas, buenas y malas, pero nunca indolencia, tibieza, ni
falta de memoria, antivalores que tristemente privan en muchos ámbitos
del México de hoy. Los campeonatos, los títulos, no los puede
garantizar nadie; Vergara no es infalible, pero la pasión por esta
gloriosa camiseta esta ahí, resguardada, segura y creciendo de cara al
futuro.
Al final, tipos queridos u odiados como Jorge Vergara los ha habido
siempre en el deporte profesional; todos ellos personajes inolvidables
que dividen las opiniones, y que con sus triunfos y derrotas nos
recuerdan que siempre existe una manera diferente, alternativa, de
alcanzar una meta.
Ahí están George Steinbrenner, el explosivo y caprichoso dueño de los
Yankees de Nueva York; Jesús Gil y Gil, aquel aguerrido mandamás del
Atlético de Madrid; Roman Abramovic, el desafiante mecenas del Chelsea;
Al Davis, el obsesivo propietario de los Raiders de Oakland; Florentino
Pérez, aquel atrevido Presidente del Real Madrid de los Galácticos, y
algunos más.
Y es que, para plantarse frente al poder, para desafiar el orden
establecido, para dar un salto de calidad, para alcanzar un sueño, a
veces hay que ser un poco loco, un tanto excéntrico, muy necio y algo
temperamental. Enhorabuena Jorge, Presidente de la Nación Chiva.