Vergara, Señor Presidente

Después de recibir palos durante toda la semana, Jorge Vergara lo volvió a hacer: ganó el Clásico y se salió con la suya. El "regaño sagrado" funcionó de nuevo.

Después de recibir palos durante toda la semana, Jorge Vergara lo volvió a hacer: ganó el Clásico y se salió con la suya. El "regaño sagrado" funcionó de nuevo. ¿Acaso fue ese el verdadero "As bajo la manga"? Creo que sí, porque en la cancha del Jalisco vi a un Guadalajara con hambre, coraje, valentía y ambición. El equipo cambió de actitud y además jugó con ritmo y velocidad; tocó el balón con sentido del engaño y luchó con vehemencia por su recuperación. Disfruté a futbolistas en su mejor versión como Ramón Morales, Héctor Reynoso y Luis Michel (¡Enhorabuena, Luis, por honrar la historia y jugar con el suéter del "Tubo" Gómez). Y al final, la sacudida que sufrió el equipo a mitad de semana, la desafortunada salida de Omar Arellano como entrenador, y los gritos de Vergara en el vestidor de Chivas, tuvieron algún sentido.     De Jorge Vergara podrán decirse muchas cosas, que es caprichoso, polémico, temperamental, excéntrico, arriesgado, hablador… pero lo que no se puede discutir es que se trata de un auténtico líder. A Vergara no le tiembla la mano en su club y, los que seguimos a Chivas desde hace tantos años, se lo agradecemos. Atrás han quedado las épocas nefastas en que la Directiva anterior se doblegaba ante el poder del América; lejos quedaron los tiempos en que Chivas se sentaba a “negociar” con su archirrival el intercambio de jugadores; muy atrás están las épocas en que Guadalajara vivía endeudado, era incapaz de contratar a los mejores futbolistas del mercado, y tenía una cantera que daba pena.     Digan lo que quieran sobre Jorge Vergara, pero con él a la cabeza, Guadalajara es respetado y temido. Con Jorge al frente, Chivas vivirá como equipo grande; podrá haber éxitos o derrotas, buenas y malas, pero nunca indolencia, tibieza, ni falta de memoria, antivalores que tristemente privan en muchos ámbitos del México de hoy. Los campeonatos, los títulos, no los puede garantizar nadie; Vergara no es infalible, pero la pasión por esta gloriosa camiseta esta ahí, resguardada, segura y creciendo de cara al futuro.      Al final, tipos queridos u odiados como Jorge Vergara los ha habido siempre en el deporte profesional; todos ellos personajes inolvidables que dividen las opiniones, y que con sus triunfos y derrotas nos recuerdan que siempre existe una manera diferente, alternativa, de alcanzar una meta. Ahí están George Steinbrenner, el explosivo y caprichoso dueño de los Yankees de Nueva York; Jesús Gil y Gil, aquel aguerrido mandamás del Atlético de Madrid; Roman Abramovic, el desafiante mecenas del Chelsea; Al Davis, el obsesivo propietario de los Raiders de Oakland; Florentino Pérez, aquel atrevido Presidente del Real Madrid de los Galácticos, y algunos más.     Y es que, para plantarse frente al poder, para desafiar el orden establecido, para dar un salto de calidad, para alcanzar un sueño, a veces hay que ser un poco loco, un tanto excéntrico, muy necio y algo temperamental. Enhorabuena Jorge, Presidente de la Nación Chiva.

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