Rosique

Nuestra fuerza invisible

Lunes 10 de Agosto del 2009



Hace poco aquí, Jordi Soler relataba, con maestría, como mientras los jugadores del Barcelona calentaban en el Estadio Olímpico de Roma para la última Final de la Champions League, Josep Guardiola movió, en sigilo, las bancas del vestidor, alistó un proyector y una pantalla, apagó las luces, y llamó a sus futbolistas a detener el calentamiento siete minutos antes de lo acostumbrado. Cuando los blaugranas regresaron al vestuario, Guardiola los recibió con este video:

Fueron siete minutos épicos y provocadores que encendieron en llamas el corazón de los hombres que saltaron a la cancha para ganar la Copa de Europa. Y es que como predica el destacado conferencista Tony Robbins: "La emoción es la fuerza de la vida, porque cuando aparece la emoción todas nuestras conexiones mentales cambian sus funciones. Somos capaces de hacer todo lo que queramos pero debemos encontrar dentro de nosotros la emoción adecuada".

La historia y la ficción guardan para nosotros grandes discursos que desataron poderosas emociones, frases inolvidables que movilizaron masas, apasionantes ejemplos de liderazgo que hicieron la diferencia entre la victoria y la derrota. Dicen que durante el Mundial de México 86, Bora Milutinovic proyectaba fragmentos de la película "Rocky IV" a los seleccionados mexicanos antes de salir a la cancha. Sé que el líder del Pachuca, Jesús Martínez, ha producido emotivos videos con mensajes de los hijos y las esposas de sus jugadores para inspirar a su equipo antes de alguna Final. Todo esto, que es bastante común, suele quedarse en la intimidad del futbol.

Sin embargo, el cine nos ha regalado momentos inolvidables, discursos sublimes, alocuciones inmemoriales, capaces de hacernos salir motivados de la sala: "Pelear por esa pulgada que hace la diferencia..." gritaba el gran Al Pacino en "Un Domingo cualquiera"; o las poderosas palabras del coach Bill Yoast en "Titanes": "hagan que sus rivales recuerden para siempre la noche que jugaron contra los Titanes"; o "es momento de salir de las sombras, es tiempo de ser quien eres, de jugar tu juego, el juego que te dieron cuando llegaste a este mundo, porque este juego no puede ser ganado, sólo puede ser jugado...", dijo el simpático sabio Bagger Vance (Will Smith) a David Junuh (Matt Damon) en el campo de golf antes de intentar un golpe imposible (The Legend of Bagger Vance).

Y es que "nada genera tanta energía en un ser humano como la posibilidad de alcanzar un sueño", asegura Mathew Kelly, autor del exitoso libro "The Dream Manager".

Este miércoles, cuando el Estadio Azteca esté lleno y nuestros nervios estén crispados, me gustaría pensar que Javier Aguirre, Rafa Márquez, Gerardo Torrado, o Cuauhtémoc Blanco pronunciarán, desde lo más profundo de su espíritu, ese discurso inolvidable, inmemorial, esas palabras que se convertirán en un grito de victoria, ese mensaje que desatará la emoción única, el sentimiento preciso, esa fuerza invisible que necesitamos para volver a ser quienes somos.



Nota: Las columnas que se presentan en la sección Editorial de mediotiempo.com, son responsabilidad única de sus autores y no reflejan necesariamente la opinión periodística de Medio Tiempo.
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