¿Debió confesar Thierry Henry?

"Monsieur Arbitre… j`ai mis le main. Ne validez pas le but": eso es lo que me hubiera gustado que Thierry Henry le dijera al árbitro.

"Monsieur Arbitre… j`ai mis le main. Ne validez pas le but": eso es lo que me hubiera gustado que Thierry Henry le dijera al árbitro cuando Francia anotó el polémico gol que privó a Irlanda de ir al Mundial. "Señor árbitro: Toqué la pelota con la mano. Anule el gol". Aunque suena como una locura, no hubiera sido la primera ocasión que un futbolista confiesa una falta para que en el juego prevalezca la justicia. Invalidar ese gol no hubiera significado, necesariamente, que Francia se hubiese quedado sin ir a la Copa del Mundo y sí habría engrandecido de forma histórica la figura de Thierry Henry como embajador del juego limpio. Quién sabe y a lo mejor, cinco minutos más tarde, el mismo Henry se hubiera convertido en héroe al marcar un gol auténtico. Como bien sabes, esto no sucedió y hoy existe más de una conciencia intranquila. El viejo debate entorno a los valores del deporte arde ante la injusticia que padecen los irlandeses: ¿Se debe buscar la victoria a cualquier precio? ¿El fin justifica los medios en el deporte? ¿La trampa y la argucia están en la naturaleza del juego? ¿Engañar al árbitro es parte del repertorio de recursos de un futbolista? ¿Se siente igual ganar de forma leal que ganar así? ¿Se puede hablar de gloria y heroísmo cuando se triunfa haciendo trampa? ¿Cómo te sientes tú cuando ganas un partido pero en el fondo sabes que el árbitro te regaló un penal o no vio el jalón que le diste al delantero rival? ¿Presumes igual la victoria? ¿Tu autoestima crece igual como cuando ganas con lealtad? Hace un par de años, cuando preparaba mi libro "El Día de mi Vida", nuestro Campeón Olímpico de Natación, Felipe "Tibio" Muñoz, me contó una gran historia sobre el "juego limpio" y los valores del deporte. La leyenda cuenta que en los juegos de México '68 la esgrimista mexicana Pilar Roldán se encontraba lista para disputar las Semifinales, sin embargo su contrincante, por alguna razón, no aparecía en la zona de competencia. Ante la tardanza, Felipe cuenta que algunos miembros de la delegación nacional le sugirieron a Pilar que se presentara en la pista ante los jueces para que se declarara su victoria por "default" y de esa forma asegurara la Medalla de Oro. Pilar se negó y decidió no subir a la plataforma hasta que llegara su rival. No quería convertirse así, por descalificación, en Campeona Olímpica. Al final, su contendiente llegó corriendo a la zona de combate y el enfrentamiento se realizó. Pilar alcanzó sólo la Medalla de Plata y se convirtió en la primera mujer mexicana en colgarse una presea olímpica. ¿Pudo llegar más lejos si hubiera ganado aquel combate por "default"? ¿Hubiera sido medallista de oro? ¿Cómo se hubiera sentido el resto de su vida al saber que su presea dorada la había ganado de esa forma? Posiblemente la mayoría de la gente hubiera olvidado que Pilar habría ganado un enfrentamiento por "default" e igual hubiera celebrado esa medalla áurea. Su nombre estaría escrito en los libros de récords sin asterisco alguno. Sin embargo, Pilar hubiera sabido el resto de su vida cómo ocurrieron verdaderamente las cosas y al verse al espejo, siempre tendría la duda: ¿En verdad habría sido capaz de ser campeona olímpica si mi rival hubiera llegado a tiempo a la competencia? Hoy, según lo que me contó Felipe, Pilar tiene la conciencia tranquila. Ganó una Medalla de Plata a toda ley, una presea que nadie le puede discutir y que representa fielmente su esfuerzo y su capacidad atlética. Con el paso del tiempo, esta clase de relatos suelen mitificarse, pero lo más importante de la historia que me contó Felipe Muñoz no radica en la exactitud de la información sino en la enseñanza que nos deja. Por eso, te lo pregunto de nuevo: ¿En el deporte hay que ganar a cualquier precio? ¿Importa entonces la forma de ganar en el futbol? ¿Se siente igual triunfar compitiendo de forma leal que sacando ventajas de otra índole? ¿Acaso la fortuna te cobra tarde o temprano estas trampas? ¿Llegará lejos Francia en el Mundial? ¿O la suerte (o los mismos árbitros) le cobraran caro esa mano de Henry?

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