El fracaso de quedarse en casa

“Si no cometes errores es que no estás trabajando en resolver problemas lo suficientemente grandes; y eso es un error aún mayor.”

“Si no cometes errores es que no estás trabajando en resolver problemas lo suficientemente grandes; y eso es un error aún mayor.” Frank Wilczek, Premio Nobel de Física 2004   ¿Qué es fracasar? ¿Acaso significa lo mismo que perder? ¿Fracasar es no alcanzar un objetivo? ¿Fracasar es lo mismo que equivocarse? ¿Fracasar es perder una Final por el campeonato? ¿O dos, tres, o cuatro...? ¿Fracasa igual un futbolista que falla en los Jaguares de Chiapas a uno que lo hace en el Stuttgart? ¿Fracasa de la misma forma un entrenador en el Atlas que uno en el Almería? ¿Por qué utilizamos la palabra con tanta frecuencia? ¿Por qué le damos un significado tan absoluto? ¿Será que la usamos como dardo porque en el fondo no soportamos que alguien intente hacer las cosas que a nosotros nos atemorizan? ¿Será que la usamos para golpear a la gente que se sale del rebaño al que pertenecemos porque nos confronta con nuestra realidad? ¿Será porque repelemos a los auténticos ganadores porque muy adentro de nosotros esos triunfos exhiben nuestros miedos y carencias?    Hoy escucho de nuevo los bombardeos sobre Hugo Sánchez y muchos críticos hablan sobre su último “fracaso”. Y yo me preguntó si en realidad se trata de un fracaso; si verdaderamente su cese del Almería es un “retroceso” o un “golpe” para su carrera; o si se trata de un escalón más en su desarrollo como entrenador. Porque podrán decir muchas cosas sobre él, pero Hugo no se quedó en México dando vueltas en el carrusel de entrenadores como tantos otros. Hugo no se quedó aquí para cobrar mucho dinero, ganar algún título de vez en cuando, y circular de club en club una y otra vez. Hugo no permaneció en casa dónde es famoso y se le facilitan muchas cosas. Al contrario, fiel a su espíritu conquistador, se lanzó a la aventura europea y buscó un reto mayor. Abrió una puerta que sólo Javier Aguirre había empujado y se hizo un lugar en la Primera División de España. Optó por ir a un club humilde, a una ciudad pequeñita y sin reflectores, y aceptó sufrir el drama continuo de la lucha por la permanencia. Y con el arrebato que le caracteriza, Hugo triunfó en su primera temporada al salvar al Almería y falló en su intento por mantener ese nivel de competitividad en la segunda campaña tras perder a su jugador insignia: Álvaro Negredo. ¿Quién habrá aprendido más? ¿Hugo o los que se quedan en México e igual los echan algún día de sus equipos? ¿Quién estará más cerca de trascender? ¿Hugo y Aguirre? ¿O los que van y vienen de club en club en el futbol mexicano? ¿Quiénes son más leales a sus sueños? ¿Quiénes nos legan un mejor ejemplo?   Estoy seguro que el aprendizaje para Hugo habrá sido duro pero enriquecedor y conociéndole, volverá. Porque afortunadamente hay mexicanos de raza que desoyen las voces del conformismo e intentan alcanzar sus sueños aunque la gente les diga lo contrario. Esa es la historia de vida de Hugo Sánchez, el chico de la Jardín Balbuena que se quedaba a entrenar más horas que los demás; el joven que practicaba remates acrobáticos a pesar de las burlas de sus compañeros; el competidor voraz que nunca se agachó ante nadie. ¿Soberbio? Sí. Dejemos de pretender que Hugo sea perfecto, porque nadie lo es. Ni Hugo, ni Tiger Woods, ni Michael Phelps, ni Rafa Márquez, ni Javier Aguirre. ¿Hasta cuándo entenderemos que esa soberbia que repelemos de Hugo fuera de la cancha es la misma que aplaudimos tantas veces dentro de ella en forma de tesón, perseverancia y valentía? Entonces…¿Qué demonios es fracasar? ¿Fracasó Gerardo Torrado cuando se fue a España y pasó por clubes de segunda y de primera y al final volvió para fichar con Cruz Azul? ¿Fracasó Luis García cuando regresó a México tras jugar en el Atlético de Madrid y en la Real Sociedad de San Sebastián? ¿Fracasó Javier Aguirre porque lo cesaron como entrenador del Atlético de Madrid? ¿Fracasó Jared Borgetti cuando se fue al Bolton Wanderers de la Premier League? De ninguna manera, porque todos ellos vivieron un aprendizaje titánico y se convirtieron en competidores colosales. Porque sólo fracasa el que no lo intenta. Fracasa el que se acomoda. Fracasa el que se queda en su casa. Fracasa el que deja de tener retos. Fracasa el que no compite por miedo a perder. Fracasa el que no renueva el riesgo. Fracasa el que se queda en el mundo que conoce y no se aventura a vivir nuevas experiencias. Fracasa al que le preocupa más lo que dirá la gente y no lo que reclamará su espíritu.

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