Rosique

Indignación

Lunes 25 de Enero del 2010



Este lunes deseaba comentar contigo el fabuloso espectáculo que nos brindaron Nueva Orleans y Minnesota en la Final de la Conferencia Nacional de la NFL. Quería escribir acerca del incombustible gen competitivo de Brett Favre y de la furiosa defensiva de los Santos. Anhelaba reflexionar sobre esa vida solitaria que viven los pateadores, tipos raros que en unos cuantos minutos pasan de la inactividad a la tensión máxima para definir un campeonato, chicos pequeñitos -aparentemente frágiles para este submundo de cuerpos descomunales- que encontraron en esa posición antagónica al resto la única manera de ser parte del equipo de su preparatoria y no quedarse fuera de la excitante cultura que rodea a este grandioso juego en los Estados Unidos.

Esta mañana quería decirte que el Futbol Americano me gusta porque es un inagotable generador de historias. No soy experto en él pero conozco el juego de cerca. Deseaba relatarte que durante medio año, cuando estudiaba en University of North Texas una parte de mi licenciatura, me dediqué todos los viernes por la tarde a asistir a los partidos de los Denton Broncos, uno de tantos equipos de preparatoria que luchan semana a semana por la gloria estatal. Para los que hayan visto la serie de televisión "Friday Night Lights", hagan de cuenta que eran como los Dillon Panthers. Quería contarte que, en aquel tiempo, mi tarea consistía en narrar, en inglés, todo el partido y grabarlo en un cassette para entregárselo a mi Profesor de Sports Broadcasting. Aquello representaba una parte fundamental en mi calificación del semestre. Deseaba que supieras que, más allá del reto académico, cada una de esas tardes me permitió comprender la importancia que tiene este juego en la cultura de los estadounidenses y su poder de convocatoria comunal.

Quería escribirte cuánto disfruto estas seis semanas del año, cuando se juegan los tazones colegiales y se disputan los Playoffs de la NFL porque admiro profundamente el espectáculo que se genera con este juego y la cultura que le acompaña. Sin embargo, apenas me senté a escribir, me sacudió la noticia del balazo a Salvador Cabañas, e inevitablemente me puse a pensar en otras cosas... En que este 2010 ha iniciado de forma dantesca con la tragedia en Haití, con un camión de basura volando por el periférico, con una tragedia área en Cuajimalpa que marcó a gente que quiero, y ahora con un salvaje incidente, de los que pasan casi a diario en México, pero que resuena y nos conmueve porque lesiona a uno de los futbolistas más admirados y reconocidos que tiene nuestra liga. En serio, quería escribirte sobre otros temas, positivos e inspiradores, pero la realidad es terca e inevitable.

Los invito a seguirme en twitter.

Nota: Las columnas que se presentan en la sección Editorial de mediotiempo.com, son responsabilidad única de sus autores y no reflejan necesariamente la opinión periodística de Medio Tiempo.
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