'Tu primer papilla de pollo'

El buen futbol no alcanza para ganar un Clásico. Ante tu gran adversario, siempre hay que apelar a la mística; y ésa se compone de los héroes de antaño y las leyendas del pasado.

El buen futbol no alcanza para ganar un Clásico. Ante tu gran adversario, siempre hay que apelar a la mística; y ésa se compone de los héroes de antaño y las leyendas del pasado, de tu estadio y de tu gente, de la fuerza que habita en las vitrinas de tu club y de la herencia que guarda tu camiseta. Por eso, tras ver lo que ocurrió el domingo por la noche en el Estadio Jalisco, no me queda la menor duda de que, consciente o inconscientemente, Luis Ernesto Michel se cargó de las energías del "Tubo" Gómez y el "Cuate" Calderón, "Pulpo" Zúñiga y Oswaldo Sánchez, y de todos los porteros que han sido Campeones con el Guadalajara. Sólo así encuentro respuesta a la superioridad moral que mostró Michel ante las Águilas, misma fortaleza de espíritu que hace un par de años enseñó Guillermo Ochoa, también en un Clásico, cuando vistió aquella maldita camiseta del América de los 80's. Porque, aunque muchos sean incrédulos y hablen sólo de formaciones y estrategias, el futbol está lleno de misterios indescifrables, poderosas energías que recubren de imbatibilidad a sus hijos predilectos, musas que inspiran a aquellos que sí creen en la fuerzas ocultas del juego. Porque lo que ocurrió con Michel, también sucedió, a menor escala, con Omar Arellano. Una vez más, su linaje rojiblanco respondió ante el enemigo de sus ancestros, y como si se tratara de un animal de raza, a Omar se le erizó la piel y cuando tuvo su oportunidad, atacó al ave donde más le duele últimamente. ¡Que orgulloso debe sentirse su abuelo Raúl, donde quiera que se encuentre! Quiero pensar que el Estadio Jalisco, ese contenedor de magia y gloria, también hizo su parte en ese disparo al poste del "Rolfi" Montenegro, y despidió las inigualables vibraciones de un Clásico ante el ave, con una victoria para su Rebaño Sagrado. El América jamás volverá a salir de esa cancha con un triunfo sobre Chivas. Las puertas se han cerrado para siempre. Probablemente Jesús Ramírez se pregunte hoy qué le faltó para vencer al Guadalajara. Seguramente, Tony López analizará cada uno de sus remates y se cuestionará si debió resolver de manera distinta. Pero no Jesús... No Tony, el asunto no pasa ni por la estrategia ni por la técnica, sino por la mística. Reynoso, Tena, Santos, Zague, Chávez y Cuauhtémoc, saben de lo que estoy hablando. Los Clásicos siempre dejan marcas que muchos años después se convierten en mitos, y éste lo recordaremos siempre por los vuelos descomunales de Michel, la sonrisa goleadora de Arellano y la frase que Angélica Fuentes, codueña del club, mandó escribir en su camiseta de las Chivas en alusión al bebé que tendrá pronto: "Tu primer papilla de pollo", un gesto genial más a la colección de Jorge Vergara, que servirá para seguir educando a las nuevas generaciones rojiblancas sobre la mística que tiene el Guadalajara.

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