Selección ¿Cómo resolver la crisis?

El costo de analizar mal un problema, es que nos conduce a tomar medidas que NO nos llevan a la solución del mismo, al contrario, invertimos energía y tiempo en cambios que serán infructuosos.

El costo de analizar mal un problema, es que nos conduce a tomar medidas que NO nos llevan a la solución del mismo, al contrario, invertimos energía y tiempo en cambios que, al final, serán infructuosos o que incluso empeorarán la situación. Un análisis apasionado y miope es el que mucha gente ha hecho con respecto al asunto de las “sanciones” a los 13 seleccionados. Hay quienes, sin profundizar, emprendieron de inmediato una campaña de “linchamiento” mediático contra Rafael Márquez por haberse manifestado a favor de su derecho a la “vida privada”; otros se quedaron en lo superficial y soslayaron la raíz del asunto. A continuación resumo los aspectos fundamentales y sugiero posible solución al conflicto:

1) Si 13 jugadores rompieron el reglamento de la Selección Mexicana, como se presume: son merecedores a una sanción. No hay polémica.

2) Si hubo un “malentendido” entre los jugadores y la Comisión de Selecciones Nacionales en relación al momento “en que terminaba la concentración”, como ellos lo argumentan, entonces alguien cometió un error en el comunicado y, al igual que los futbolistas, también debería ser sancionado.   3) Al tratarse de un asunto disciplinario y suscitado en una “concentración” (momento donde la FEMEXFUT está obligada a crear condiciones de “privacidad” para la Selección Mexicana), se debió proceder en los mismos términos, es decir, “en privado”. La reprimenda, y las sanciones debieron manifestarse de forma interna para no multiplicar los efectos dañinos del evento y sus consecuencias en la imagen de la Selección Mexicana, la relación con la afición y los patrocinadores, y sobre todo en el plano familiar de cada uno de los involucrados. En pocas palabras, además de que los empleados “elite” de la empresa se equivocan, la organización se encarga de contárselo a todo el mundo.

4) Más que aplicar un correctivo, pareciera que la postura de la FEMEXFUT se orientó a “ganar” credibilidad ante la opinión pública, a costa de la reputación de los jugadores. Así, en lugar de pugnar por el bienestar de la Selección, la organización acrecentó el daño. Por “bienestar” no debemos entender dejar impune una indisciplina, sino crear las condiciones propicias para que el equipo pueda obtener resultados exitosos, eso incluye corregir el error de unos cuantos al menor costo posible para la organización.

5) En entrevista a ESPN, Andrés Guardado resume así su inconformidad: “(El problema) no se manejó como se debía de manejar. No le importó al encargado de la Selecciones pisotear la fama de un jugador, las cosas siempre se han manejado internas”. Si la FEMEXFUT hubiese manejado de forma interna este asunto, los futbolistas no sólo hubiesen aceptado su sanción, sino que Néstor de la Torre hubiese ganado credibilidad ante el grupo. En pocas palabras, “Los jugadores le deberían una”.

Solución sugerida:

Los futbolistas deben aceptar su indisciplina y disculparse con la afición; mientras que la FEMEXFUT debe aceptar que no debió tratar este asunto de forma pública y disculparse con los jugadores.

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