Alguien tenía que decir: ¡Basta¡ Y nadie mejor que José Mourinho, un competidor temible, voraz como pocos, para emitir ese rugido de león, en una época donde muchos se mueren de miedo. Solamente así, con esa incorrección política, con esa proverbial rebeldía, es que un hombre como José, jugador frustrado, ha sido capaz de abrirse camino en la élite del futbol mundial. Él no se quedó en casa a rumiar su mala fortuna como jugador, al contrario, el tipo ha desafiado siempre al destino y se ha forjado un lugar en la historia de este juego. Con la misma irreverencia sigue luchando hoy. Bueno o malo, adecuado o inadecuado, correcto o incorrecto, aceptado o rechazado, lo cierto es que Mourinho es hoy el líder global de la resistencia Anti-Barça. Si el resto del mundo se quiere quedar callado, apabullado ante la excelsitud blaugrana, allá ellos y su destino como competidores, pero alguien tenía que salir a detener el arrollador avance del fastuoso Imperio Barcelonista y ése ha sido José.
Estos cuatro partidos entre Real Madrid y Barcelona, con saldo de una victoria por bando y dos empates, le han permitido al entrenador portugués bosquejar un antídoto, costoso y hasta grotesco, pero un antídoto al fin y al cabo contra el fabuloso juego de su archirrival. Se trata solamente de una opción para pelearle a este Barcelona, estoy seguro habrá dos o tres más, pero hasta el momento sólo el antídoto propuesto por Mourinho ha tenido éxito. El portugués ensayó la fórmula hace un año cuando eliminó al Barcelona con su Inter de Milán, en ese desesperante partido semifinal de vuelta en el Camp Nou; y mejoró el método esa valiente noche en Mestalla durante la Final de la Copa del Rey. Sólo Mourinho con su Inter correoso y su Madrid guerrero ha sido capaz de derrotar a este luminoso Barça los últimos años. Nadie más lo ha logrado en partidos decisivos.
El estudioso Arsene Wenger fracasó con su finísimo Arsenal durante la Final de la Champions League 2006 en París ante el Barcelona de Ronaldinho. El mismo Sir Alex Ferguson sucumbió con el Manchester United en la Final de Roma 2009 ante el equipo de Guardiola. La conclusión –entonces- es rotunda: nadie puede superar hoy al Barcelona en su estilo. Nadie toca mejor, nadie se mueve igual. Sin embargo, aquellos que han sido capaces de llevar la lucha a otro terreno, al de la raza y el sufrimiento, sí han podido hacerle daño.
La receta de Mourinho aún no es perfecta ni está terminada, de hecho es bastante frágil y –como lo atestiguamos- no soporta expulsiones ni fallos arbitrales; sin embargo el portugués ha encontrado un camino posible -no es el ideal, insisto- pero es el único que se conoce hasta hoy y –nos guste o no- ya funcionó dos veces, con el Inter y con el Real Madrid. Estoy seguro que valiosos apuntes habrá tomado Sir Alex Ferguson de esos recursos "anti-Barça" planteados por José, porque al final, el Manchester United y el Real Madrid tienen algo en común, son lo que son por los trofeos que han conquistado, por las Finales que han ganado. Digan lo que digan, la estética siempre ha estado un escalón por debajo de la gloria de un campeonato en el caso de estos dos colosos del futbol mundial. El 28 de mayo en Wembley, lo único importante para el United, juegue como juegue, debe ser levantar esa Copa en el palco de honor y unirse a Mourinho como parte de lña resistencia global "Anti-Barça".
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