Alarma Olímpica en la Selección

"Ganar una medalla en Londres 2012": el objetivo lo fijó el entrenador de la Selección Mexicana, José Manuel de la Torre.

"Ganar una medalla en Londres 2012": el objetivo lo fijó el entrenador de la Selección Mexicana, José Manuel de la Torre. Y cuando lo hizo público, de inmediato recordé con emoción la Plata que conquistó Paraguay en Atenas 2004, el Bronce que alcanzó Chile en Sydney 2000, el Bronce que se colgó Ghana en 1992, la Plata de Nigeria en Beijing 2008, y los Oros de Nigeria en 1996 y Camerún en el 2000. A diferencia de la Copa del Mundo, el futbol olímpico -fiel al espíritu de Pierre de Coubertain- casi siempre le abre sus puertas a algún futbol modesto sediento de gloria, ahí radica la magia de los Juegos Olímpicos.   Por eso, la meta que ha marcado el "Chepo" no es una locura, muchos menos si tomamos en cuenta la inercia positiva que se han forjado las Selecciones Mexicanas con límite de edad en los últimos años gracias a los títulos Sub-17 y el bronce en el Mundial Sub-20. Sin embargo, la derrota del miércoles por la noche en Dallas ante Estados Unidos, debe servirnos como una alarma contra el exceso de confianza, una alerta conectada con el pasado reciente. México 1968: Y Japón nos ganó en el Azteca... Cuentan que aquella tarde, la gente -enfurecida- lanzó cojines, vasos, y todo aquello que encontró a la cancha. La Selección Mexicana -anfitriona de los Juegos Olímpicos de 1968- había caído ante Japón 2-0 en el Estadio Azteca y dejaba escapar una oportunidad fabulosa: conquistar la Medalla de Bronce para el futbol mexicano. "¿Perder con Japón en  casa?" La idea parecía impensable los días previos, sobre todo, en medio de la euforia de los éxitos mexicanos de Felipe Muñoz y Maritere Ramírez en la alberca, la Medalla de Pilar Roldán en esgrima, la Plata del "Sargento" José Pedraza en marcha, la plata de Álvaro Gaxiola en clavados, y las preseas obtenidas por los boxeadores mexicanos. Sin embargo, aquel desastre ocurrió y el futbol mexicano no pudo responder a la expectativa, ni siquiera con todas las condiciones a su favor. En aquel malogrado equipo olímpico figuraban nombres como los de Juan Manuel Alejandrez, Héctor Sanabria, Luis Regueiro, Héctor Pulido, Fernando Bustos, Vicente Pereda, Juan Ignacio Basaguren, entre otros. Ese cuarto lugar ha sido -con todo y la frustración- lo más cerca que ha estado el futbol mexicano de una Medalla Olímpica.     Chocolate amargo: Hershey 2000 Aún recuerdo aquella serie de penaltis ante Honduras en Hershey, Pensilvania durante la primavera del 2000. Juan Pablo Rodríguez, tuvo la mala fortuna de errar el penalti definitivo, el disparo que nos privó de asistir a los maravillosos juegos que organizó Sydney. Juan Pablo, hoy maduro centrocampista de Santos Laguna, era parte de aquella refrescante generación de futbolistas encabezada por Rafael Márquez, Daniel Osorno, Gerardo Torrado, entre otros. Al equipo lo dirigía Gustavo Vargas, auxiliar de Manuel Lapuente en la Selección Mexicana (algo similar al puesto que tiene hoy Luis Fernando Tena). Carson 2008: La pesadilla de Hugo Aquel 5-1 ante Haití fue un mal sueño, una auténtica pesadilla para el futbol mexicano, y -a la vez- un fantasma que acompañará a Hugo Sánchez. Aquel equipo que fracasó en el Preolímpico de Carson, California, también era considerado prometedor, brillante, igual que la generación que hoy anhela llegar a Londres 2012. En esa selección había varios Campeones Mundiales Sub-17, entre ellos, César Villaluz; o novatos que se perfilaban para cosas grandes como Luis Ángel Landín,  Edgar Andrade, Santiago Fernández, Enrique Esqueda y hasta Guillermo Ochoa. Sin embargo, la presión reventó a aquel conjunto y ni si quiera pudieron pasar de la Fase de Grupos. Así, víctimas de una mala planeación, pocos días de entrenamiento y una mentalidad soberbia, México se quedó fuera de Beijing 2008. Otra vez... Carson A menos de un mes del Preolímpico para Londres 2012, Luis Fernando Tena tiene en sus manos otra interesante generación de futbolistas. Sin embargo, la historia deja claro que en la CONCACAF, la calificación no se regala. Trinidad y Tobago, Panamá y Honduras (rivales de la primera fase) saldrán a hacerle la vida imposible a México. Serán partidos alejados del futbol brillante y muy cercanos a la lucha, la entrega y el dramatismo. Es para esos escenarios para los que se debe preparar la Selección Mexicana. El camino para esa Medalla Olímpica de la que habla el "Chepo" De la Torre comienza el 23 de marzo, y no el 27 de julio (día que inician los Juegos Olímpicos). No le haría daño al Cuerpo Técnico de la Selección Sub-23 y sobre todo a los jóvenes futbolistas mexicanos repasar la historia. Sólo así seremos capaces de no repetirla.

Newsletter MT
Suscríbete a nuestro boletín de noticias deportivas.
No te pierdas