Pep Guardiola, 'el futuro'

Banco Sabadell reunió a Pep Guardiola, el admirado entrenador multicampeón del mundo, y al Director de cine Fernando Trueba, ganador del Oscar a la mejor película extranjera en 1993.
“Yo con 25 años ya quería ser entrenador” Pep Guardiola   “La única cosa por la que rezo, es por no perder la pasión” Fernando Trueba

El 6 de septiembre de 2011 en Barcelona, Banco Sabadell, reunió a Pep Guardiola, el admirado entrenador multicampeón del mundo, y al Director de cine Fernando Trueba, ganador del Oscar a la mejor película extranjera en 1993 por la inolvidable “Belle Epoque”. El interesantísimo encuentro tenía como objetivo rodar “Conversaciones sobre el futuro”, un seductor proyecto publicitario, en el cual una selección de personajes de vanguardia charlarían libremente y -sin guión de por medio- teniendo como eje conductor un tema abierto: el porvenir. De esa brillantísima charla se desprendieron un puñado de spots de televisión para promover el banco, pero más importante aún, brotaron en racimos, ideas luminosas, concepciones sobre la convivencia humana, estilos de liderazgo, filosofías para enfrentar la vida, reflexiones sobre nuestra misión en el mundo, formas de encarar el tiempo y la existencia.     Si hay un talento que caracteriza a ambos creadores, a Trueba como relator de historias en el cine y a Guardiola dejando su sello personalísimo en su futbol de autor, es la capacidad que tienen para extraer lo mejor -incluso cualidades que desconocidas- de las personas con las que trabajan para -de esa forma- lograr resultados maravillosos. Aquí un extracto de esa notable conversación: Trueba: Nuestro trabajo consiste en sacar lo mejor de la gente que tenemos. Guardiola: Al final, eso es lo más difícil que hay. T: Tienes que ser un poco psicólogo, un poco manipulador; pero a la vez dialogar, saberte explicar, comunicar las cosas, es complicado porque cada uno es diferente.   G: Distinto... Distinto... Hay un entrenador, Julio Velasco, un argentino que revolucionó el voleibol en Italia y que lo ganó absolutamente todo. Un día, en que yo tenía interés de conocerle, me contó que él siempre había escuchado a otros entrenadores repetirle que: “todos (los jugadores) sois iguales, para mí todos sois iguales”. Esa es la mentira más grande que existe en el deporte, me dijo Velasco. No todos (los jugadores) sois iguales, ni todos tienen que ser tratados iguales; sí con el mismo respeto (...) Pero él hacía referencia de que no todos somos iguales. A uno (jugador) para sacarle lo mejor, le tendrás que invitar a comer fuera del centro de trabajo; a otro lo tendrás que citar en tu despacho; a otro no le hables nada de táctica ni del contrario; a otro háblale todo el día de lo que hace en su tiempo libre. Hay que encontrarle la manera a cada uno, eso es lo fascinante de nuestro trabajo; qué decirle, o qué hacerle, o qué engañarle o al final, cómo seducirle para llevarle a tu terreno y conseguirle lo mejor de él. Por ese plano tan maravilloso de pensar que nosotros estamos por encima de ellos, así nos ven, y -realmente- nosotros estamos por debajo, porque dependemos de ellos, y nosotros lo que queremos es “engañarles” para sacarles lo mejor, para conseguir lo que uno pretende. Al final, (...) a unos les va bien que les digas las cosas delante del grupo, pero hay algunos que no les digas ninguna corrección delante de los demás porque se sienten ofendidos. Para conocerles a todos necesitas tiempo, pero el problema es que en el deporte de alto nivel no hay tiempo, no hay futuro. T: Cuando a mí me preguntan cómo es que dirijo a los actores, yo siempre respondo que a cada uno de una manera. Hay actores con los que tienes que pasar días hablando, y hay otros con los que no hace falta ni una palabra. Entonces ¿Cómo va a haber un método de dirección de actores? Cada ser humano es una especie animal distinta; tú no vas a hablarle igual al elefante, a la jirafa y al chimpancé (...) Hay gente a la que es delicado hablarle de más, porque les metes en un “jardín” en un problema tremendo, y hay otros actores que con dos palabras ya está, que no necesitas explicarles nada, que ellos, te lo pueden explicar todo a ti. Ya desde aquel 11 de septiembre, Pep dejaba ver que su gestión al mando del Barcelona no sería eterna y que ésa no era una de las motivaciones que activaban su vida. “No hay día que no piense que mañana me voy. Uno tiene que estar con la idea de que mañana te puedes ir. Trabajo mejor cuando siento la libertad de que puedo elegir mi futuro (...) Soy incapaz de planear algo a más de medio año o un año; me canso”, comentó Guardiola. Trueba, desde esos años bien vividos que aportan sabiduría replicó: “todos tenemos nuestros tiempos, hay personas que dieron lo mejor a los 20 años y otras que lo dieron a los 50 (...) Nada sale mal. Todo es lo que es. Así me pasaba con las películas al principio: uno tiene la idea de hacer una película para ver si uno consigue hacer la película que ha soñado. Y no. Tú no tienes que conseguir hacer la película que sueñas, ésa película que sueñas no existe. Lo que importa es la película que vas a hacer. Concéntrate en la película que vas a hacer y no en la tontería que has soñado, es decir, trabaja con la realidad. Eso te permite no estar agarrado a un imposible, a una cierta utopía, porque las utopías no existen aunque tú las sueñes o aunque las puedas escribir en un libro; el sueño aquel tampoco existe; el sueño es la cerilla que enciende el fuego. No es que no haya que soñar, simplemente, hay que ir mejorando paso a paso, y en el paso a paso, pasártela lo mejor posible”. Si quieres ver la charla completa entre Pep Guardiola y Fernando Trueba visita: www.lafabulosamaquinadesuenos.com Te invito a seguirme en Twitter: Antonio_Rosique

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