Alentando con el Sol a cuestas

Desde que el equipo Atlante surgió en los años veinte en los llanos de la capital de la República Mexicana, una sombra los siguió por todos los campos en los que se paraban. Era una sombra ruidosa...

Desde que el equipo Atlante surgió en los años veinte en los llanos de la capital de la República Mexicana, una sombra los siguió por todos los campos en los que se paraban. Era una sombra ruidosa y gesticulante que tocaba trompeta y tronaba la matraca, era su porra, la de los prietitos.

La porra del Atlante era muy diferente a cuantas existían entonces. La del España por ejemplo, era muy mesurada, brindaba las victorias con un buen vino y con puros importados, siempre en las tribunas de sombra que eran las más caras pero también las más cómodas, además, lanzaban alabanzas al "Furbol" que es como llaman al deporte de las patadas. La del América celebraba con el canto del chiquitibum a la bimbom ba..., así, sin más, sin ruidos estridentes o voces chillonas, todos cantaban parejito.

La porra azulgrana, en cambio, provenía del proletariado, del pueblo, de los barrios bajos y se vestía de mezclilla azul acompañada por el sombrero de petate con el cual trataban de mitigar un poco los fuertes rayos del sol del domingo a medio día, sonaban las matracas y unos gritaban una cosa mientras algunos gritaban otra. Sabían vivir y pasársela bien, sabían humillar al rival cuando iban ganando y brindarle un aplauso cuando iban perdiendo y sabían, sobre todo, alentar a sus prietitos del Atlante, a los del barrio, a los llaneros que tantas satisfacciones le dieron al pueblo cuando eran eso, del pueblo.... "Les guste o no les guste, les cuadre o no les cuadre, el Atlante es su padre y los demás ching......"   canto de los años 30.

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