Nace el Club España

Ante el paulatino retiro de los ingleses por motivos de la revolución mexicana primero y por el ingreso de Inglaterra a la Primera Guerra Mundial después, el futbol se extendió por todo el país en...

Ante el paulatino retiro de los ingleses por motivos de la revolución mexicana primero y por el ingreso de Inglaterra a la Primera Guerra Mundial después, el futbol se extendió por todo el país en lugar de desaparecer como parecía que sucedería.

Diversas colonias extranjeras arman sus propias escuadras invadidas por el gusto de un deporte que ganaba adeptos en forma significativa. Franceses, alemanes y españoles practican el futbol con avides en colegios particulares y en poco tiempo surgen jóvenes que buscan participar más allá de un patio de escuela.

También los equipos de mexicanos hacen su aparición. En la Perla de Occidente el Guadalajara ya tiene un lustro pateando un balón y en la Ciudad de México el San Pedro de los Pinos nace con la revolución en 1910.

El Club San Pedro de los Pinos es fundado por los mexicanos Alfredo B. Cuellar "ABC" , Jorge Gómez de Parada y Alberto Sierra, quienes invitaron a nacionales y españoles a conformar el grupo. Precisamente de una escisión del San Pedro, cinco españoles formarían un conjunto que pasaría a la historia como el mejor equipo de la época romántica del futbol: El Real Club España.

Fundado en 1912, el España marcaría de inmeditato en el ámbito futbolístico. Al año siguiente al de su creación, ganaba ya un campeonato y en 1914 repetía hilando el segundo.

El partido definitivo que sirvió para que el España se consolidara como el mejor de México fue ni más ni menos que contra el decano Pachuca. El encuentro causó gran alboroto porque el club de Hidalgo era respetado y querido por la afición de la capital del país y el España comenzaba a ganar grandes adeptos.

El partido se jugó en la cancha del Club Reforma, donde tantas otras veces el Pachuca había conseguido grandes logros. Cinco mil personas atiborraron el campo, algo que nunca se había visto en México, donde la asistencia más sonada había sido en un partido entre Pachuca y Reforma dos años antes con poco menos de mil aficionados. Cabe decir que las sillas predispuestas -no había tibuna- fueron insuficientes y a punto estuvo de suspenderse el encuentro ante la falta de garantías ya que inclusive fue difícil el acceso a los jugadores.

El primer tiempo fue de dominio pachuqueño, pero el segundo fue netamente hispanista y es aquí donde marcarían los goles que arrojaron un resultado de 2-0 en favor del conjunto blanco. Al finalizar el encuentro, decenas de sillas volaron por los aires y más de un pleito se gestó entre aficionados a ambos conjuntos. Así, sin saberlo, nacería un Clásico de la época romántica, de aquellos primeros años del futbol mexicano Pachuca-España.

Los campeonatos, debemos decirlo, casi todos fueron para el España, pero el rival más difícil, el que más problemáticas les dio hasta su desaparición, fue sin duda el cuadro de la Bella Airosa, el Pachuca...

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