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La historia del jugador número 12

Sábado 29 de Diciembre del 2012

  • Kubala llegó a jugar en todas las posiciones. (Foto: Carlos Calderón)
  • El húngaro brilló con el Barcelona. (Foto: Carlos Calderón)
 

El único futbolista de renombre que llegó a jugar las once posiciones fue un húngaro, de excelente toque, plurifuncional, y quien pasaría sus mejores años, producto de la devastadora guerra, como español: Ladislao Kubala.

En los equipos en los que militó, con sobrada capacidad, se desempeñó a veces en la defensa, a veces en el medio cambio y, lo mismo en la delantera, inclusive, llegó a jugar de arquero cuando la situación así lo ameritaba.

Kubala fue internacional con Hungría, Checoslovaquia y España, pero desgraciadamente nunca pudo disputar una Copa del Mundo aún con su admirable habilidad que lo situaban como uno de los futbolistas más notables de la década de los 50’ y 60’.

Considerado como uno de los máximos jugadores de todos los tiempos, Kubala siempre se desempeñaba para el público. “Los aficionados –consideraba el húngaro- son la parte más importante del futbol, sin ellos no tendríamos motivos para saltar al terreno de juego”.

Sus mejores años, sin duda los daría a la camiseta del Barcelona, equipo con el que fichó en 1951 cuando contaba con 24 años. Con los blaugrana conquistó cuatro títulos de liga, cuatro Copas y dos Copas de Feria. Además de jugar para la selección española, también la entrenaría entre los años 1969 a 1980, por lo que fue un baluarte del futbol español.

Precisamente cuando estaba a cargo de la “Furia Roja”, el 11 de febrero de 1970, lanzó una frase que quedó a perpetuidad en el mundo futbolístico y que sería adoptada por todos. Esta frase es repetida día a día y se toma como algo común, como algo de toda la vida.

Kubala aquel día después del partido entre Alemania y España que terminó con la victoria del conjunto de la península 2-0, recibiendo una ovación  la “Furia Roja” –Kubala incluido-, éste comentó a la prensa que se hizo presente.

“Es muy bonito ser despedido así. En la cancha somos 11, pero en las gradas está el jugador número 12, porque es el que nos apoya, nos alienta y nos lanza al triunfo”.

Desde aquella tarde de febrero de 1970, la expresión se hizo parte del argot futbolístico y no hay día que técnicos, jugadores o directivos, no agradezcan o reprochen a ese elemento extra, que es parte del éxito o del fracaso.

¡El jugador número 12!

Twitter: @CarlosCalderonC

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